Tarde de calidad y torería: Oreja por coleta ante un buen encierro de Santiago Domecq.
Sevilla, 15 de abril.
Real Maestranza de Caballería.
Cuarta de la Feria de Abril.
Dos tercios de entrada.
Toros de Santiago Domecq, de buen juego.
Miguel Ángel Perera, de purísima y oro, oreja y ovación.
David Galván, de tabaco y oro, oreja y silencio;
Aarón Palacio, de negro y oro, ovación y oreja.
Emilio Trigo (Burladero Tv).
Foto: Burladero Tv
La corrida de Santiago Domecq mostró un conjunto bien presentado, de hechuras armónicas en su mayoría, destacando la calidad, nobleza y clase de varios ejemplares. En líneas generales, los toros ofrecieron buen juego, con embestidas templadas y fondo suficiente, aunque algunos acusaron falta de raza o transmisión en el último tercio. Sobresalieron especialmente el primero, segundo y el sexto por su calidad, mientras que otros, como el quinto, resultaron más deslucidos pese a su movilidad.
Miguel Ángel Perera firmó una actuación de alto nivel, marcada por su dominio, temple y capacidad técnica. En su primero, “Tallista”, construyó una faena de gran profundidad y ligazón, iniciada con un impactante comienzo de rodillas que conectó con fuerza con los tendidos. Logró imponerse por ambos pitones, especialmente por el derecho, ante un toro de notable calidad, al que cuajó con autoridad. La estocada efectiva le valió una oreja, con fuerte petición de la segunda. En el cuarto, “Chistoso”, volvió a mostrar su madurez y oficio. Tras un inicio brillante y templado, el toro fue perdiendo intensidad, lo que restó emoción al conjunto. Aun así, Perera supo sostener la faena con solvencia y técnica, imponiéndose con claridad. Fue ovacionado junto al toro, en reconocimiento a una labor de mérito.
David Galván dejó una actuación de contrastes. En su primero, “Malalengua”, logró una faena de gran expresión artística, especialmente al natural, donde destacó por su profundidad, temple y elegancia. Supo someter a un toro inicialmente áspero, extrayendo su buen fondo hasta construir una labor creciente en emoción, rubricada con una estocada de gran ejecución que le valió una merecida oreja. Sin embargo, en el quinto, “Descosido”, se encontró con un toro más basto y falto de transmisión. Pese a su entrega, disposición y buen manejo de la muleta, la falta de emoción del astado impidió que la faena alcanzara vuelo artístico, quedando todo en una labor sin eco en los tendidos.
El joven Aarón Palacio -que debutaba en Sevilla como matador de toros- mostró disposición, valor y una notable proyección. En su primero, “Clérigo”, un toro exigente y encastado, afrontó la lidia con firmeza y buen criterio, logrando momentos meritorios pese a las dificultades. No obstante, el fallo con los aceros le privó de mayores recompensas, siendo ovacionado. En el sexto, “Cumbreño”, alcanzó su momento más destacado de la tarde. Ante un toro de gran calidad, firmó una faena de gran gusto, desparpajo y naturalidad, sobresaliendo especialmente al natural por su hondura, temple y estética. La obra, bien estructurada y rematada con ayudados por alto de gran pureza, conectó intensamente con el público. La estocada, aunque algo baja, fue suficiente para cortar una merecida oreja tras una actuación de notable dimensión artística.









