Uno de los diestros más carismáticos que ha habido en la historia del toreo fue Juan García Jiménez “Mondeño”.
Nacido en Puerto Real ( Cádiz) en 1934 (ya es octogenario), tomó la alternativa en 1.959 de manos de Antonio Órdoñez ante la presencia del sevillano Manolo Vázquez. El mismo cartel se repitió en la confirmación en Madrid.
Mondeño en 1964 ingresó en un convento de Caleruega (Burgos), para hacerse domínico.
Sea por las rigurosas condiciones del convento, o por otras razones, lo cierto es que colgó los hábitos un año más tarde en 1965, regresando a su profesión.
Cinco años más tarde en 1970, se retiró del toreo y se afincó en París, donde reside en la actualidad.
De su vocación religiosa, merece la pena recordar su propio testimonio.
“El día en que tomé los hábitos de dominico en Caleruega, recuerdo que me impresionó la cantidad de personas que estaban presentes, entre ellos muchos colegas toreros. Me quedé dentro de la capilla, pero la ceremonia tuvo que hacerse fuera porque no se cabía.
Al subir al altar vi que había más de un centenar de fotógrafos. A mi no me gustaba aquello. Yo hubiera preferido algo más sencillo. Bajamos al coro, continua Mondeño, y uno de los periodistas escondió una cámara en la chaqueta y no paraba de hacer fotografías, hasta que el padre maestro lo descubrió y lo echó de allí.
Para mí, termina diciendo Mondeño, fue algo muy grande, muy íntimo, mientras que la ceremonia de mi alternativa fue algo más externo, con mucho público delante, pero yo en aquellos momentos, de mi toma de hábitos, lo que quería era algo más personal, íntimo, religioso y de auténtica vocación.”









