El portón de cuadrillas, es desde siempre, el testigo mudo del miedo de los toreros, también lo es, en ocasiones del enfrentamiento entre toreros.
Este sucedido, ocurrido en la plaza de Cáceres, lo contó Luis Alviz, siendo por aquel tiempo Canorea empresario de la plaza extremeña.
“El Pipo no quería que El Cordobés torease conmigo, dice Luis Alviz, porque yo era un torero local y el público podría estar más a mi favor. Tras varias negociaciones, por fin toreamos El Palmeño, El Cordobés y yo.
Estando en el patio de cuadrillas, El Cordobés no me saludó. Supuse que era porque la prensa local había comentado aquel veto de Benítez de acuerdo con la decisión de El Pipo.
Cuando nos situamos para iniciar el paseíllo, en un falso gesto, más bien de astucia, que de compañerismo, Benítez de forma ostensible, para que lo viese todo el mundo, me dio la mano, por lo que recibió una ovación, poniendo de esta manera al público de su parte”.
Por eso, insiste en decir Alviz, que fue más un gesto de astucia que de compañerismo.
Las cosas hay que contarlas como fueron.









