Paco Villaverde
Algunos aficionados de edad temprana tal vez no puedan entender el porqué de esta distinción, que suena a maneras sutiles y sofisticamientos de moqueta hotelera de ringo rango, haya ido a parar a un torero forjado en las capeas a fuerza de empeño, polvo y miedo y viéndose obligado a desarrollar una tauromaquia de adoquín y autodefensa: El sitio y el temple como arma fundamental para deshacerse de las acometidas de los morlacos desfasados de todo. No entiende alguien que La Medalla de las bellas artes baya dirigida a un torero bajito vestido de caña y oro, con la camisa casi escapándose de su menudo cuerpo y el corbatín viajando de un lado a otro de un cueyo de camisa casi tan rebelde como el. No comprenden como un torero de perfil de campo, con la piel quemada en el campo y las manos marcadas de campo pueda entrar en la definición de artista.
El arte en la tauromaquia no son las formas de ejecutar, si no la ejecución en sí: El arte es el toreo, la propia tauromaquia es el único arte, no el torero mas o menos estilista, la bella arte es la tauromaquia y el torero que es capaz de profundizar en el nucleo del arte de torear es el verdadero artífice de la magia del toreo; Los que entran en sendas desconocidas para seguir en la evolución del toreo son los artesanos del toreo, los que hacen el toreo con su talento.
Por Dios, pues claro que DAMASO, así sin acento como le llaman sus fieles albaceteños, es merecedor a tan alto honor. Dámaso es un artista imprescindible para conocer el toreo moderno, un torero que con una fe ciega fue construyendo su leyenda hasta conseguir el respeto de todas las aficiones del mundo, un torero que profundizó en el toreo hasta conseguir meterse en el toro y desde allí lograr muletas largos, limpios y volver al sitio, todo ello con un argumento único: “El Temple” y una condición: El Vaor auténtico, aquel que hace que pasen las cosas despacio entre las femorales, saneas y compañía.
Dámaso, como dije anteriormente, fue un artesano del toreo, alguien que labró la piedra del toreo para llegar a conseguir que otros artistas transitaran, como diría Loud Red, por la senda peligrosa que el ya había adecuado perfectamente par el caminar de los coletudos andantes.
Gloria al Rey del Temple, al Leon de la Albacete, a un grande!!!









