99 años de la muerte de Granero.
Siete de mayo de hace 99 años y pongamos que hablo de Madrid, de su plaza vieja, la de la carretera de Aragón. El torero de moda, el llamado a suceder al “rey de los toreros” –Gallito- se vistió de azul noche y oro para hacer el paseíllo la tarde que iba a confirmar Marcial Lalanda de manos de Juan Luis de la Rosa: Manuel Granero y Valls. Aquel que de niño dijeron que era un virtuoso del violín; aquel del que ya hace 99 años dijeron que el trono vacante del toreo ya estaba ocupado. Aquel del que Belmonte dijo, años después, cuando le preguntaron si había conocido algún torero digno de ser el sucesor de su amigo el de Gelves, “hubo uno, que se llamaba Granero, pero lo mató un toro demasiado pronto”. Aquel, Manuel Granero.
Hace 99 años, a tan solo uno del centenario de la desaparición del, para muchos/algunos, el mejor torero valenciano de la historia…hasta llegar Enrique Ponce, afluente y raíz de la escuela “gallista” y, por lo tanto, “granerista”. A Granero lo mató “Pocapena”, de Veragua, como dos años antes “Bailaor”, de la Viuda de Ortega, había hecho con “Gallito”.
Manuel Granero y Valls, que duró como un suspiro en el toreo. Apareció y desapareció casi al mismo tiempo, pero casi cien años después, al pie del mausoleo esculpido por José Arnal, vuelven a aparecer rosas rojas en su memoria.









