Silencio en Las Ventas

La terna se fue de vacío con un encierro con pocas opciones.

Madrid, 12 de abril.

Plaza de Las Ventas.

Un cuarto de entrada.

Primera novillada de la temporada.

Cuatro novillos de Sánchez Herrero y dos, cuarto y sexto, de López Gibaja.

Jesús Romero, de blanco y plata, silencio en los dos.

Mariscal Ruíz, de purísima y oro, silencio tras aviso en su lote.

Pedro Andrés, de negro y plata, silencio tras aviso y silencio.

 


Miguel Ángel Herráiz

Foto: Plaza 1

 

Tarde desapacible con viento, lluvia y frío en la que se celebró el cuarto festejo de la temporada, con novillos de Hermanos Sánchez Herrero y Antonio López Gibaja (4º y 6º), que no dieron facilidades ni opciones de triunfo. El debutante Pedro Andrés consiguió conectar con el público exhibiendo toreo de cercanía, destacando en su segundo al aprovechar las escasas posibilidades que el astado ofreció, ligando muletazos y pasándolo muy cerca. Jesús Romero, quien también hizo su presentación en Las Ventas, lo intentó en los dos esforzándose ante su áspero primero, mostrando oficio frente a otro endeble y parado sin posibilidad de remontar faena. Mariscal Ruiz exhibió disposición con uno justo de fuerzas y escasa movilidad, volviéndolo a intentar recibiendo a portagayola al otro que no se entregó y aprendió durante la lidia.

Con buen manejo de brazos por verónicas y vistoso remate bajo a una mano saludó Jesús Romero al primero de la tarde. Apenas se empleó en varas. Mariscal Ruiz quitó con ceñidas gaoneras. En banderillas esperó con peligro. Comenzó de muleta en los medios ligando seis vibrantes muletazos de rodillas. Puesto en pie en la segunda serie por el derecho le arrancó la muleta de las manos. Le mostró la zurda embistiendo con la cara alta en los tres primeros, dándolos después de uno por la condición del astado. Fue a peor, empezó a pararse y a base de insistir logró robar con la izquierda meritorios muletazos de a uno a pies juntos. Su segundo de Antonio López Gibaja se empezó a quedar debajo en la segunda verónica optando seguidamente por bregar hasta los medios. En la muleta blandeó al segundo pase comenzando en las tandas siguientes a no querer pasar. Eligió la corta distancia exhibiendo con suavidad y oficio a tan deslucido ejemplar.

Brío mostró el primero de Mariscal Ruiz en el saludo por verónicas. Apenas fue castigado en varas. Brindó al público. Inició cerca de los medios por estatuarios aguantando molesto cabeceo del novillo. Con la derecha ligó dos a media altura en la media distancia. Después el novillo fue a menos. Su blandeo y escaso fuelle hizo el resto. En el otro arriesgó recibiendo a porta gayola, dándole otra larga cambiada de rodillas en el tercio. En varas de dejó. Cuando le ofreció la muleta con la izquierda en terreno del tercio sufrió dos peligrosas coladas. Por el derecho dejándosela en la cara consiguió ligar dos, sin entrega por parte del astado, y al tercer muletazo echó el cierre sin querer desplazarse. Su desrazada condición no dio para más.

El primero de Pedro Andrés no permitió estirarse con el capote. Estuvo a punto de derribar en la primera vara, al salir de la segunda quedó boca arriba sobre el albero. Inició semigenuflexo con la muleta y al tercer pase cayó de nuevo, costándole mucho reincorporarse. La escasa fuerza, descompuesta embestida y el enfado del público, que anteriormente protestó sin conseguir la devolución del novillo, hizo aconsejable no prolongar la faena. Su segundo de Antonio López Gibaja exigió en el embroque a portagayola de recibo, en las verónicas posteriores semigenuflexas y en las chicuelinas, siendo apreciada la labor por el respetable con calurosos aplausos. En la muleta se mostró incierto, con fuerza medida, movilidad justa y sin fuelle suficiente para rematar el muletazo. Exigió al torero quien arrastró el engaño ligando por el derecho mostrándolo con decisión y reunión.

 

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