Álvaro Lorenzo fue ovacionado tras acabar con el que abrió plaza.
Sevilla, 12 de abril.
Plaza de La Maestranza.
Segunda de la feria de Abril.
Toros de Fuente Ymbro y un sobrero, cuarto, de Murteira Grave.
Álvaro Lorenzo, de marbella y oro, ovación tras aviso y silencio.
Rafael Serna, de blanco y plata, silencio tras aviso y oreja.
José Fernando Molina, de botella y oro, silencio y silencio tras aviso.
María Padillo (Burladero Tv)
Foto: Burladero Tv
Tercera corrida del abono sevillano, celebrada en una tarde de frío en los tendidos de sombra, que también se trasladó al ruedo en forma de una corrida de escasa transmisión y pocas opciones de lucimiento. Un festejo condicionado por la falta de entrega de varios ejemplares, que dejó el interés a cuentagotas pese a la disposición de los diestros.
En su segundo turno Rafael Serna se va a la puerta de chiqueros para reafirmar su sello en la plaza. Brinda la faena a Sevilla y la inicia de rodillas con la muleta. El joven sevillano liga derechazos y los alterna con naturales, aprovechando que el toro se emplea mejor por el pitón izquierdo. El animal transmite mucho más por la izquierda, y Serna lo exprime con la rodilla en tierra sobre el albero y pasea la única oreja de la tarde.
Con su primero deja ver algunos buenos derechazos y un pase de pecho en la tercera tanda, aunque es un toro que se queda muy parado durante la faena.
Álvaro Lorenzo firma una primera faena de interés, destacando los derechazos y los pases a mano cambiada y pies juntos. También logra buenos naturales frente a un toro algo cruzado. Remata su labor con una serie de manoletinas ante una faena de menos a más.
Manso y falto de bravura el sobrero de Murteira, no ofrece opciones. El toledano intenta construir la faena con derechazos ante un animal sin clase alguna, recurriendo también a pases a mano cambiada en su intención de abreviar.
Molina se va a la puerta de chiqueros y recibe al toro a portagayola ante una salida muy ajustada que estuvo a punto de arrollarlo. Molina lo intenta, pero el toro pronto se muestra distraído y acaba rajándose. Ante la falta de opciones, abrevia.
Brinda el sexto a Sevilla e inicia la faena de rodillas, con pases por delante y por la espalda. Continúa con derechazos, aunque el animal tiende a levantar mucho la cara. También intenta naturales, pero sin darle el sitio necesario al toro. La faena carece de rotundidad, por lo que decide abreviar.









