Premeditación y alevosía.

La nueva izquierda, radical y poco leída, revanchista y peligrosa, tiene fijación con el tema taurino.

Con la irrupción de los nuevos partidos de izquierda radical y su enfermiza fijación antitaurina, no hay semana que los aficionados no tengan disgustos o sobresaltos.

Uno de los últimos ha tenido lugar en la ciudad valenciana de Játiva, en la que, pese a la tradición, los muchos años de antigüedad de su feria taurina y la importancia de su plaza de toros -por la que han pasado todas las figuras de todos los tiempos y de la que Joselito El Gallo dijo que era la más grande del mundo- no habrá toros en sus fiestas de agosto. Y será así porque así lo ha decidido el equipo de gobierno de su Ayuntamiento -formado mayoritariamente por concejales de PSOE, Izquierda Unida y Compromís- mediante una argucia ilegal y que más parece una tomadura de pelo que otra cosa. Está de moda prohibir los toros, en cualquiera de las modalidades que la tauromaquia admite, y los próceres de esta izquierda revanchista y peligrosa se apresuran a no dejar pasar oportunidad de demostrar su inquebrantable adhesión a la causa, añadir una muesca a su culata y fardar de trofeos.

Con premeditación y alevosía, -no sé si también con nocturnidad, pero sí con falta absoluta de información y publicidad y total convicción de lo que hacían-, para tratar de evitar que hubiese festejos taurinos en su tradicional Fira d’Agost, desde el propio Ayuntamiento se convocó una especie de referéndum para votar sí o no a los toros en la feria. Un referéndum convocado vía internet y en el que se votaba asímismo por este medio, con lo cuál fueron miles los aficionados que ni se enteraron ni, lógicamente, pudieron dar su opinión al respecto. Finalmente fueron 6.191 vecinos los que votaron, incluyendo a los muchos menores de 18 años que tomaron parte en esta iniciativa, lo que supone un 24,67% del censo de esta ciudad. De ese total de votantes, un 51% (lo que significa un 12,58% de la población) se pronunció a favor de suprimir los festejos taurinos y el 49% restante se mostró favorable a su celebración, con una diferencia de tan sólo 79 votos a favor de los prohibicionistas.

Ese no a los toros aún colea y lleva camino de ser un quebradero de cabeza para el alcalde, el socialista Roger Cerdà, quien quizá se ha apresurado demasiado al fulminarlos de la programación festiva, si bien la victoria numérica del no contra el sí es evidente (3.135 votos frente a 3.056), esos pocos votos de diferencia significan casi un empate técnico. Pero además, el dato encierra una interpretación poco favorable para los partidarios de prohibir los espectáculos taurinos, y es que si los toros ya se hacían y son una tradición asentada, el no a su celebración debería ser un voto reactivo y, por lo tanto, ampliamente mayoritario para ser vinculante.

Aunque nacido en Madrid y criado en Albacete, ha pasado ya más de media vida en Valencia, donde está afincado desde 1977.

Socio fundador, en 1988, de la agencia de publicidad Avance D.P.S.L., sigue ejerciendo en ella como director de publicaciones y llevando el tema taurino en la misma.

Es autor de alrededor de setenta libros de temática taurina, entre ellos los resúmenes de las temporadas en la Comunidad Valenciana, desde 1994 hasta la actualidad; además ha escrito Historia de la tauromaquia en la Comunidad Valenciana, Una década en el ruedo, Tal día como hoy, El color en el toreo, De seda y oro, Historias de San Isidro, Historia de la plaza de toros de Alicante, Con la pata p’alante, Historia de la feria de fallas, Los toros son cultura ¡Claro que sí!, Caricatoros, Los toros en el siglo XXI, Camiserito… y las biografías de Vicente Barrera Cambra, Maribel Atiénzar, Ivarito, Enrique Ponce o el toro Ratón…