Pues sí, ya lo adelantó Nacho, el defensa del Real Madrid, que debutó como espectador en los pasados sanfermines y dio la estocada de la feria: esto se parece mucho al ambiente del fútbol. Exacto. Ni nadie lo había dicho antes y, por supuesto, a nadie se le había ocurrido.

Ricardo Díaz-Manresa
Mucho hablar de la merienda del cuarto toro de Pamplona, de la música, los cánticos, el beber y el beber, las peñas del sol… y nadie se acordó del fútbol y lo hizo Nacho, quizá por deformación profesional y porque es su ambiente, el de los estadios de fútbol. ¿Un pase de rodillas no barrunta el mismo griterío desaforado que una escapada con pinta de gol? Y antes de tirar un penalti, ¿ no se crea la misma expectación que inmediatamente antes de que el torero entre a matar?. Y si marcan o hay estocada fulminante, ¿ no se produce el mismo escándalo? Da igual cómo entre el balón o dónde caiga la espada. Sólo es necesario que dentro de la portería o en lo negro. Los tiros a gol sirven para gritar igual que los muletazos muy cercanos, cuando el balón da en el palo, es como cuando el pitón da en el cuerpo del torero. Es la emoción del resultado. Hay que meter gol y pedir y conseguir trofeos. Igual estoy exagerando.
Y los goles son las orejas. Aquí se está para dar orejas y los presidentes de Pamplona, concejales que no se han visto en otra en su vida, pues a darlas. Un partido de fútbol para la masa, no para los que son aficionados, sólo satisface si hay goles y no digamos si goleada. Pamplona es así. Piensen lo que quieran. Y el estadio, lleno hasta arriba para que haya más presión y pasión. Esto es definitivo: influye muchísimo. Ruido y gritos al máximo. Algarabía, música y rugidos a gran nivel.
No digamos si el torero es preferido del público o conecta bien. Se entregan del todo. Como en la victoria tras el gol del triunfo
Pero, cuidado, mucho cuidado: sólo Pamplona es así, diferente y única para lo bueno y lo malo, Y no se parece ni influye su comportamiento futbolístico quizá, en ninguna otra. Y la aceptamos y la reflejamos así. Un año tras otro y nunca cambia. Y así continuará y muchos seguirán cantando los triunfos en Pamplona como taurinos, no futbolísticos, entre otras cosas porque hay muchas orejas y variadas y casi diarias salidas a hombros.









