Otras vidas para la plaza. Nueva opinión de Paco Delgado

Ya se demostró el pasado año, con la instalación en el primer piso de  la exposición Los Toros son Cultura, otra sobre Manolete visto por Finezas, los carteles de Manolete o la que sobre el desafortunado y  recordado Manolo Montolíu se instaló en lo que fue tienda de la plaza  de toros de Valencia. El viejo coso que levantase Sebastián  Monleón,  del que este año se cumple medio siglo de su primera gran reforma -la  de 1968, la que la liberó de la verja que la cercaba y le dio mayor  aforo y su aspecto actual- tiene vida más allá del ruedo.

También hace años quedaron evidentes sus muchas posibilidades con la  instalación del llamado Casal Taurino de la Dipu, un gran invento  que, como tantas veces ocurre, se fue al garete por la envidia y  avaricia de la gente, que buscan antes el beneficio propio que el  bien público. Y también con la exhibición de las obras presentadas a  los distintos concursos gráficos que convocaba la empresa gestora del  inmueble.

La plaza de toros de Valencia, ubicada en un lugar envidiable, por  estratégico, accesible y visible, se ha demostrado ideal para ser  escenario de múltiples actividades -recuerden los más veteranos las  noches veraniegas de catch o boxeo…- y con un poco de buena  voluntad e interés por parte de aquellos a quien corresponda, podría  – y debería- dar un plus a su específica utilización como marco de  espectáculos taurinos y ampliar su uso a otros muchos eventos de todo  tipo, y cerca, en apenas un mes, tenemos también el caso de su  reconversión en monumental cancha de tenis…

Pero es en el apartado cultural, mucho más cercano, el que antes  debería ser explotado y, con una pienso que no tan exagerada  inversión, podría adecuarse para albergar exposiciones de todo tipo  pero., sobre todo, las temporales que el extraordinario Museo Taurino  de la Diputación, estrangulado por falta de espacio, no puede  organizar por, precisamente, falta de sitio.

Sólo hace falta interés, sobre todo por parte de los políticos  responsables -y cuando escribo responsables me refiero a los que  tienen potestad para tomar decisiones, no a los que tengan  preparación y capacidad…- y buena voluntad. Que no se escuden en su  condición de Monumento Histórico Artístico para no hacer nada, por  que tanto la Historia como el Arte avanzan y evolucionan. Y ejemplos  de otras plazas que lo han hecho así hay para tomar nota.

Este año, como ya el pasado, el coso de Monleón, reconvertido en  espectacular espacio expositivo, permite al aficionado y al visitante  admirar hasta siete exposiciones en su interior. En el primer piso se  muestra una colección de imágenes de Finezas sobre la inauguración de  la plaza valenciana tras las importantes obras de remodelación y  rehabilitación llevadas a cabo entre 1967 y 1968, así como de la  temporada de 1968, de la que los principales carteles cuelgan en los  vomitorios de acceso a los tendidos. También en el primer piso, en la  zona de sombra, se puede ver de nuevo El toro sin barreras, de  Arjona. En la antigua tienda se exhibe una muestra homenaje a Ricardo  de Fabra con motivo del cincuenta aniversario de su alternativa.
En los pasillos de la planta baja hay fotos de los hermanos Mateo y  Alberto de Jesús, así como la exposición Arrels, sobre la tradición  del bou al carrer y otra de bou en corda. ¿Qué les parece? ¿Se puede  ofrecer más por tan poco? Y aún podría habilitarse algún que otro  hueco para albergar coloquios, charlas, presentaciones de libros,  etcétera.

Estas exposiciones se inauguraron el día 10 en una jornada de puertas  abiertas en la plaza de Ruzafa y en la que hubo distintas actividades  y talleres formativos para niños, dejando bien claro, una vez más,  que este edificio está bastante infrautilizado. Toni Gázquez, director del Centro de Asuntos Taurinos de la Diputación, lo tiene claro y está trabajando de lo lindo para revertir la situación y aprovechar las muchas posibilidades que tiene la plaza.

Aunque nacido en Madrid y criado en Albacete, ha pasado ya más de media vida en Valencia, donde está afincado desde 1977.

Socio fundador, en 1988, de la agencia de publicidad Avance D.P.S.L., sigue ejerciendo en ella como director de publicaciones y llevando el tema taurino en la misma.

Es autor de alrededor de setenta libros de temática taurina, entre ellos los resúmenes de las temporadas en la Comunidad Valenciana, desde 1994 hasta la actualidad; además ha escrito Historia de la tauromaquia en la Comunidad Valenciana, Una década en el ruedo, Tal día como hoy, El color en el toreo, De seda y oro, Historias de San Isidro, Historia de la plaza de toros de Alicante, Con la pata p’alante, Historia de la feria de fallas, Los toros son cultura ¡Claro que sí!, Caricatoros, Los toros en el siglo XXI, Camiserito… y las biografías de Vicente Barrera Cambra, Maribel Atiénzar, Ivarito, Enrique Ponce o el toro Ratón…