Oreja para Víctor Hernández e Isaac Fonseca

El novillero resultó herido por su primero pero aguantó en el ruedo hasta tocar pelo.

 

Las Ventas, 26 de Junio.

Novillos de Fuente Ymbro

Víctor Hernández, oreja, ovación tras aviso y vuelta al ruedo en el que mató por Fonseca.

Diego García, saludos y silencio.

Isaac Fonseca, oreja en el único que mató.

Fonseca fue cogido por su primero, sufriendo una cornada en la pierna derecha con dos trayectorias, una ascendente de 15 cm. y otra hacia fuera de 10 cm., que producen destrozos en musculatura gemelar. Fractura mandibular izda. pendiente de estudio radiológico. Contusión en mano derecha pendiente de estudio radiológico.
Intervenido en la enfermería bajo sedación de su lesión en la pierna y trasladado a la Fundación Jiménez Díaz para valoración por Cirugía Maxilofacial.

 


Miguel Ángel Herráiz

Foto: Plaza 1

 

Novillada picada de Fuente Ymbro que tuvo casta, transmisión, se dejó, permitió que los toreros cortaran dos orejas, podrían haber sido más si el Presidente hubiera conectado con los tendidos, y dieron emoción a una tarde taurina en la que los novilleros echaron el resto para estar a la altura de la expectación, que era mucha, y demostraron que por méritos propios han llegado a formar parte del cartel de hoy, previas eliminatorias muy competidas, ratificando ante los utreros de Fuente Ymbro que querían triunfo al precio que fuera, de cornada el que pagó el mejicano Isaac Fonseca. Los novilleros se entregaron ante los astados poniendo de su parte ganas y predisposición, que el público agradeció, exhibieron variedad, temple, valor, decisión y estoquearon con entrega en cada uno de los de su lote.

Isaac Fonseca fue a por todas desde el primer despliegue de capote, en el quite que realizó al primer novillo de Diego García, con dos ceñidas chicuelinas y el remate de la media con los pitones rozándole el cuerpo. Isaac templó por verónicas en el primero de su lote. Víctor Hernández realizó su quite con tres tafalleras de perfecta ejecución y ajustado remate con la media. Fonseca respondió con gaoneras ceñidas y sufrió un desarme, fue a buscar otro capote y continuó con ceñidísimas por el mismo palo sin enmendarse. Brindó al público, citó de lejos y tragó un inicial primer embroque ligando con muletazos por el derecho. En la siguiente serie fue volteado, se lo llevaban hacia la enfermería y empezó a dar patadas al aire. Consiguió que le dejaran volver a la cara del novillo. No se sabía en ese momento que llevaba una cornada con dos trayectorias en el tercio medio de la cara interna de la pierna derecha, una ascendente de 15 centímetros y otra hacia fuera de 10 centímetros, que produjeron destrozos en musculatura gemelar. Con eso lo normal es que se retirara a la enfermería. Pues no se fue a la cara del novillo además con una fractura mandibular izquierda y con una contusión en la mano derecha. Aguantó valientemente, adelantó la izquierda y trazó unos naturales templados, largos y ceñidos que ligó con el de pecho. Volvió a citar de frente para dar otros dos, tocar con la derecha aguantar el largo tardeo, rematar con el de pecho e instrumentar tres mandones semigenuflexos por abajo y colocarlo para estoquear. El público rugía. Mató de un estoconazo de efecto rápido. Oreja.

Víctor Hernández recibió a su primero con una larga cambiada de rodillas en el tercio. Con la muleta comenzó por estatuarios. Dos veces fue levantado por el novillo. Templó por el izquierdo y finalizó con unas cercanas manoletinas rematadas por dos elegantes ayudados a dos manos. Mató de estocada de efecto rápido. Oreja. En su segundo se estiró con el capote pero le levantó los pies del suelo. Dos tandas de buena factura una por cada pitón a su noble, reponedor y humillado novillo tuvieron eco en los tendidos. Mató de estocada tendida y dos descabellos. Escuchó un aviso. Ovación. Su tercero, por cogida de Isaac Fonseca y al que se lo brindó, fue el peor de la tarde, irregular y con escasa entrega. Mató de estocada de efecto rápido. El público pidió la oreja pero fue denegada imposibilitando su salida por la Puerta Grande.

Diego García se estiró por verónicas en su primero pero sin lucimiento. Con la muleta lo intentó por ambos pitones y el novillo pasó sin clase. Mató de estocada. Escuchó una ovación como premio a las ganas que demostró. A su segundo, que fue noble y bravo, Diego lo toreó sin sosiego y no sacó al novillo todo lo que podía ofrecer. Mató de media estocada. Escuchó leves aplausos. Fue aplaudido en el arrastre.