La lógica dicta que antes de competir en Fórmula 1 hay que empezar con karts, Fórmula 3… Que para llegar a jugar en primera división hay que pasar por las categorías inferiores, y que para que te contraten en Las Ventas se debe triunfar en cosos de menor categoría. Pero hoy sucede al revés, al menos en materia taurina, y hay que jugársela a una carta en Madrid, lograr un éxito sonoro y así conseguir que te anuncien en provincias. Tal cual están las cosas, las figuras copan la mayor parte de los puestos en todo tipo de plazas, y las oportunidades para quienes pretenden hacerse un hueco en el escalafón están cada vez más complicadas.
Siguen de actualidad tras la Navidad, y lo reflejo en esta DANZA 84 (ya 84 semanas), los nombres de MORANTE, por alegría y esperanza, y JAIME OSTOS, tras su muerte.
No comienza muy bien el nuevo año. La primera noticia de gran impacto fue la de un desastre, aunque la muerte nos venga impuesta desde que llegamos a este mundo no conseguimos hacernos a la idea de que todo se acaba.
Ostos se nos fue. Se fue todo de golpe en Colombia. Viaje valiente y arriesgado, por su frágil salud y a su edad. Valiente como siempre.
El gesto espontáneo del maestro César Rincón cargando sobre sus hombros al joven Marco Pérez tras su actuación en Manizales, denota la emoción y la sinceridad del momento, y también que la tauromaquia tiene futuro por mucho que les pese a los antis. Pero pasajes como este no serán suficientes para que el toreo perviva si el sector taurino continúa fiel a su inmovilismo sin defender su parcela.
Cuando todo marchaba bien en las AMÉRICAS, se nos va, por un infarto, JAIME OSTOS en COLOMBIA, donde pasaba unos días. 90 años y valiente hasta cruzar el CHARCO con esa edad y una salud frágil y tras salir de un fuerte covi.






