Cuando la temporada entra en su fase de apogeo, con festejos de aquí a octubre prácticamente a diario y en todas partes, un fenómeno, durante los últimos años mucho más habitual y frecuente de lo que sería de desear, deja en segundo plano el genio de Morante, la capacidad de Roca Rey o el esfuerzo por seguir su rueda del resto del escalafón: los incendios.

Cada 5 de agosto llega la Virgen Blanca con todos los honores y títulos. Además de Blanca, es de la Nieves e incluso Santa María la Mayor por su templo de Roma, el más grande. Pero la feria de Vitoria, que lleva su nombre, sigue desaparecida en un mundo en el que los humanos parecen decididos a cargárselo todo.

Estamos como nunca: vaya fin de semana taurino por televisión con corridas en directo con sustancia. El jueves la final de la Copa Chenel, o así, desde LAS VENTAS, ofrecida por TELEMADRID. El viernes, los MIURAS desde HUELVA después de 50 años y el sábado desde EL PUERTO con su verano taurino. Estas dos últimas desde CANAL SUR, que está acelerando. Esto además de la avalancha de festejos menores en directo. Ensalada a viva voz con algunos de los comentaristas. Gente con negocios del toro, repartiendo verdad e independencia... Estupendo.

La política de precios y abonos influye tanto en el éxito de una feria como la calidad de sus carteles. En un momento en el que los costes aumentan y el ocio compite por cada euro del espectador, encontrar el equilibrio entre la rentabilidad empresarial y el acceso del público se ha convertido en uno de los grandes desafíos de la Fiesta.

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