Tres deseos taurinos para el año que recién empieza. Libertad sin imposiciones doctrinales de quienes sienten diferente. Respeto a las devociones de los demás. Y justicia en la organización taurina, con reconocimiento del esfuerzo y de los logros.
Faltan horas para que se cierre otro capítulo en nuestras vidas, el correspondiente a este ya casi extinto 2023, y arranque una nueva etapa que, en lo taurino, abre expectativas y ofrece esperanza y alicientes; siempre hay que ser optimistas y pensar en positivo.
En este religioso, bonito, sentimental, familiar y añorante tiempo de la Navidad, parece oportuno acordarse de los que mantienen el toreo. Personas de buena voluntad, como dijeron los ángeles, que atienden a su gran afición y vocación por los toros.
Danzad alegres en Navidad y que seáis felices porque la vida sigue, aunque con la tristeza de la muerte de ANTONIO BURGOS y la nostalgia de ORDÓÑEZ, otro ANTONIO. Y la alegría de los 70 años de ORTEGA CANO la víspera de NOCHEBUENA, que sigue a los 90 de CURRO y a los 83 de PACO CAMINO. La cofradía de los grandes toreros que cumplen y cumplen. Enhorabuena.
La tauromaquia fue perdiendo terreno en los medios de comunicación hasta tal punto que, en algunos, es ya totalmente invisible. La televisión pública nacional, por ejemplo, no emite ni una sola corrida de toros desde hace años y el sector profesional no ha podido ni sabido que se cumplan los compromisos adquiridos ni los estatutos del ente. Para mostrar el toreo a la sociedad pocas opciones quedan, y que lo conozcan los niños y los jóvenes parece fundamental para su futura pervivencia.
Una vez más ha vuelto a dejarse ver y relucir nuestra versión más vergonzosa y cutre. Lo peor de esta sociedad enferma que entre todos, pero unos con mucha mayor aportación que otros, hemos ido creando se ha vuelto a poner de manifiesto, y con amplio alarde y despliegue de medios.






