Obras son amores, y toca que quienes aman la tauromaquia se pongan manos a la obra. Aquellos que pretenden su erradicación no esperan ni un segundo para hacerle daño y aprovechan cada oportunidad para atacarla. Es turno de los que aseguran apoyarla. Hay campo para trabajar en su defensa y promoción.
Explosión e ilusión para SAN ISIDRO en su sorprendente comienzo. Parece que el antiministro invita a ir a los toros aunque sólo sea por llevar la contraria a sus sandeces. Y sorprende el primer NHB no porque MORANTE no tenga tirón, que lo tiene y grande y ahí se demuestra, sino porque, además, estaba acompañado por dos no precisamente taquilleros, uno -veterano- sin fuerza y otro, joven, desconocido y era su segunda corrida.
El gobierno ha vuelto a demostrar que no todos somos iguales ante su ley y, a través del Ministerio de ¿Cultura?, ha suprimido la limosna que sus PGE destinaba a la tauromaquia, lo que ha generado un alud de manifestaciones, críticas y reacciones que, sin embargo, no entran en el fondo del asunto.
Ya estoy convencido de que en España estamos en un manicomio. Y además manicomio especialmente peligroso porque los que mandan son los que están peor de la cabeza -¿o no?- o los más dañinos -¿o no? o los más fanáticos -¿o no?-.
Reacción fulminante y unánime del toreo frente a la última barbaridad de URTASUN. Habrá muchos más premios taurinos.
La Tauromaquia es patrimonio cultural guste o no guste; así lo estipula la legislación. Los cargos políticos están en su derecho de tener su opinión personal al respeto, pero no pueden ir en contra de ella porque para acceder a sus puestos prometieron cumplir las leyes y la Constitución, en cuyo artículo 46 establece que la ley penal sancionará los atentados contra el patrimonio cultural.






