La gente de la calle, de la tauromaquia popular, sigue triunfando en lo suyo. La organización de “bous al carrer” sigue siendo un modelo que, con evidentes matices, podrían seguir los empresarios profesionales para hacer que el toreo llegue con más fuerza al aficionado, verdadero sustento de los toros.

Siempre se ha dicho que la democracia, al margen de ser una forma de  gobierno del Estado donde el poder es ejercido por el pueblo -ojo: el  pueblo-, mediante mecanismos legítimos de participación en la toma de  decisiones políticas, garantiza el que se respete la igualdad de  todos los ciudadanos. Y aquí hay que subrayar lo de todos. Todos.

La muerte de Palomo Linares tare al recuerdo no sólo su gaceta como torero, sino también su protagonismo en otras artes, como el cine y la pintura.Y es que un jovencísimo Sebastián protagonizó, en el año 1966, un largometraje que se basó en su propia biografía, que por entonces era todavía incipiente. En el film, titulado Nuevo en esta plaza, se narran los comienzos en los ruedos del que más tarde sería famoso espada, y que tomó el apodo de la ciudad que le vio nacer. Así Sebastián, conocido entre los suyos como El Rata, es un joven nacido en la ciudad jienense de Linares. Hijo de un minero, movido tanto por la afición como acuciado por la miseria, decide dejar su trabajo en un taller de zapatería de su Linares natal. Abandona a su familia y se dirige a Madrid en busca de encontrar fortuna en los ruedos. A lo largo de los noventa y ocho minutos de duración del film, se reflejan todas las peripecias que vive hasta que logra triunfar en los cosos taurinos.  En la cinta, que estuvo dirigida por Pedro Lazaga, aparecen interesantes imágenes sobre el que fuera célebre concurso de La Oportunidad que organizaban los hermanos Lozano en la plaza carabanchelera de Vista Alegre de Madrid. E incluso intervino como actor en la película el propio Pablo Lozano interpretándose a sí mismo, en tanto que el papel de su hermano Eduardo estuvo a cargo de Agustín González. En la película se pueden contemplar muchas …

El tercio de varas casi ha desaparecido de los ruedos y en los tentaderos la tendencia es restar protagonismo al caballo de picar. Emocionarse con la bravura del toro en el peto parece ya cosa del pasado; apasionarse con una verdadera competencia en quites pura quimera. Por el mismo precio que cuesta la entrada el espectáculo pierde atractivos, y el rumbo que está tomando la tauromaquia parece abocarla a la desaparición de los piqueros.

COLOCA AQUÍ TU PUBLICIDAD

PÍDENOS PRESUPUESTO

PÍDENOS PRESUPUESTO