Tras varios meses de trabajo y preparativos, por fin, el proyecto ideado por la Fundación del Toro de Lidia se hizo realidad, si bien con una denominación final que parece un tanto grandilocuente y que, pese a todo, no creo que sea fiel reflejo de la situación real.
Le han puesto Gira de la Reconstrucción como se podía haber bautizado de otra manera. Escribía yo en La danza de los Taurinos, aquí naturalmente en Avance, que reconstruir es levantar lo que está en ruinas, que no es el caso.
Nació al fin la llamada Gira de la Reconstrucción ( gira sí, pero reconstrucción parece algo exageradito porque se reconstruye, se construye de nuevo, lo que está derruído, en ruinas. ¿Está sí el toreo?.) Nombre además poco comercial, sin garra.
Arreglar el sector taurino desde dentro es fundamental, pero resulta imperioso normalizar la tauromaquia de puertas para afuera si no se quiere que los toros bravos acaben en un plato de estofado.
El pasado sábado 26 de septiembre, se celebró la misa-funeral por Antonio González, ganadero alcarreño fallecido por coronavirus.
No ha podido ser. El coronavirus también se llevado por delante la semana de toros de Algemesí, el serial más importante y destacado de todos cuantos tiene como base al escalafón novilleril y el que ha servido de base y modelo a todos los muchos que se han creado después a su imagen y semejanza.





