Escribía hace una semana mi admirada Carmen Rigalt: "No conozco a casi ningún periodista que disfrute dedicándose al manoseado género de las necrológicas. Aunque, haberlos haylos... La muerte de los demás nos coge, normalmente, con la persiana bajada. Pero la propia, siempre nos pilla por sorpresa, y desprevenidos...".
Es ya, sin duda, la gran noticia de este mes de agosto que pasa volando y una de las que quedarán para los resúmenes de este 2017. José Antonio Morante Camacho, Morante de la Puebla en los carteles, se retira. Ya lo saben, ha sido la comidilla de estos días y se le ha dado ya mil vueltas al tema.
De niño oía la siguiente canción: “María Cristina me quiere gobernar Y yo le sigo le sigo la corriente Para que luego no diga la gente Que María Cristina me quiere gobernar” Pues ahora en la política y en el toreo tenemos dos Cristinas que no sé si nos quieren gobernar, pero pueden hacerlo.
Mi hijo Jesús ha dado la clave de la penúltima, porque no será la última, espantá de Morante de la Puebla. Dice que son muy grandes… Y él también… Cada vez más gordo…
De nuevo la actuación de un presidente ha suscitado críticas, enfados y mosqueos. No es nuevo pero sí preocupante.
Lágrimas por Palma de Mallorca, Vitoria y Coruña. Y no sé quién lo ha hecho peor, si los dictatoriales políticos o los incapaces y pasotas taurinos que tragan todo y se lo dejan robar sin rechistar.






