El tema cultural de esta semana en Avance Taurino está protagonizado por Manuel Rodríguez Manolete, de quien se conmemora este año el centenario de su nacimiento en Córdoba. Al margen de haber sido una excepcional figura en los ruidos, y estar dotado de una personalidad impactante, el llamado monstruo, parafraseando al crítico taurino K-Hito, también tuvo una importante presencia en el mundo del celuloide que es digna de destacar. Con todo, hay que comenzar por el final, y por lo menos destacado de esta trayectoria. Y de lo único de lo que él no fue ni arte ni parte. Un tal Manolete, torero repeinado y de mirada angustiada y extraviada, se enamora locamente de una lagarta llamada Lupe Sino. Su relación es tormentosa y se pasan el día a la greña hasta que Manuel, deprimido por el mal de amores, se deja matar por un toro en la plaza. Este es el argumento de la abominable película Manolete, un presunto biopic sobre el torero cordobés que se estrenó el 24 de agosto de 2011. Su estreno estaba inicialmente previsto para 2007, coincidiendo con el sesenta aniversario de la muerte del diestro. Pero el estreno fue retrasado por problemas económicos En Francia llegó a las salas comerciales en marzo de 2010 y duró en cartel un suspiro, cosechando fortísimas críticas. La cinta, de cerca de hora y media de duración, al parecer costó más de veinte millones de euros y estuvo dirigido por el holandés Menno Meyjes, un guionista que ha …

Tras cinco años de ausencia de toros en Bogotá, por fin, el pasado día 22 de enero -otra fecha para la historia de la tauromaquia- se volvió a celebrar una corrida en la Santamaría, una de las grandes plazas del mundo y de mayor tradición, importancia y repercusión.

Todo hace presagiar que la temporada que a punto está de dar comienzo será especial. Posiblemente acabe siendo el año en el que más valores jóvenes hayan irrumpido desde hace muchas décadas. Las figuras seguirán luchando por mantener su estatus, y los empresarios deberán saber barajar los nombres de los consagrados con los novedosos para ser justos con los toreros y conferir a los carteles el atractivo que la afición merece.     2017 se antoja un año clave, un punto de inflexión en la tauromaquia moderna. Aunque no habrá ruptura con lo establecido ni cambios radicales -me refiero a que las figuras seguirán toreando por merecimientos propios un número de corridas similar al que hasta ahora contrataban- parece seguro que en la mayoría de las ferias entrarán en juego nuevos valores que han despertado grandes ilusiones entre los aficionados gracias a sus legítimos logros sobre el albero. Al menos los primeros carteles de la temporada que ya se han anunciado dejan entrever que esa va a ser la tendencia a seguir a lo largo de una campaña que podríamos denominar de relevo.   Además de Roca Rey y López Simón, que en 2016 ya se instalaron entre los imprescindibles, los empresarios deberán dar cabida a un puñado de jóvenes que necesitan ser tenidos en cuenta tanto como el futuro de la tauromaquia depende de ellos. A sabiendas de que me olvidaré de alguno, no quiero dejar de nombrar a Garrido, Ginés Marín, Álvaro Lorenzo, Luis David Adame, Javier Jiménez, …

La ola de frío y nieve, el granizo, las gélidas temperaturas, la Toma de la Bastilla del toreo, que es el timón de Las Ventas por parte del francés Simón Casas, y la fusión con la que Casas y otros empresarios poderosos del toro pugnan con alianzas nada coherentes por la Plaza de toros de La Malagueta han provocado que los carteles de Fallas se enfríen. O se congelen. Eso y, por supuesto, las contrataciones de las figuras en Madrid que siempre suelen ser muy complejas. Sobre todo, la posibilidad de que José Tomás se anuncie en la temporada de Las Ventas… El tiempo dictará su sentencia.

Una cosa es no darse por aludido para no dar importancia al contrario y otra dejar que se salga con la suya aún cuando sus formas no sean legítimas. Dice el refranero que “quien calla, otorga”, es decir, que si no se presenta objeción alguna y se permanece callado, se da a entender que se muestra aprobación a lo propuesto, y eso no. Está bien que se ni ninguneen las acciones de los antitaurinos, pero no denunciarlas es de tontos.

En el toreo no todo se limita a los festejos en la plaza, ni a hablar de carteles y ferias. Ni de quién torea, y quien deja de torear. Ni hablar y pontificar sobre de los círculos de poder empresariales. Ni sobre quién manda en el establishment, ni acerca de quien se va a quedar con la plaza de Málaga, ni los manejos de los taurinos y sus adláteres y corifeos. El toreo también es cultura. Sobre todo, es cultura. En este sentido, Avance Taurino siempre estado sensibilizado por este tema, y se ha convertido en uno de los pioneros de la promoción de la cultura entre los aficionados. Desde este portal, se sigue y se seguirá informando de todo cuanto acontece en el llamado planeta de los toros. De sus variadas facetas. Y, por supuesto, sin olvidar el de la cultura. Por ello, todas las semanas publicaremos un comentario y una recomendación de un escritor, un libro, una novela, un ensayo, un poema, una obra de teatro, una película, un pasodoble, una partitura o un cuadro relacionado con el mundo de los toros. Con el objeto de que el aficionado tenga donde complementar su afición, y descubrir nuevos valores en la tauromaquia. Hoy empezaremos por Azorín, de quien este año se cumple el cincuenta aniversario de su fallecimiento. José Augusto Trinidad Martínez Ruiz nació en la ciudad alicantina de Monóvar el 8 de junio de 1873. Estudió bachillerato en el colegio de los Escolapios de Yecla y de 1888 a 1896 …

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