El pasado día 21 de marzo fue el Día Mundial de la Poesía, una celebración que creó la UNESCO en 1998 para reflexionar sobre nuestro tiempo a través de la palabra. Y en nuestro tiempo, y en nuestra palabra, la fiesta taurina ha tenido, y tiene, una repercusión más que notable, también en la poesía.

Mientras Sevilla espera tener toros y Madrid no (de momento), situación que reflejo en mi  artículo “Por fin despiertan de su letargo”, hay otras plazas menos importantes que sí  tendrán. Quieren ver toros. Como Leganés, como Jaén, como Sanlúcar,  etc. Y la paradoja: ANOET, la de Organizadores de Espectáculos Taurinos, insisto Organizadores, que esa es oficialmente su marca, y los que organizan son los que se han ido de ANOET, JOSÉ MARÍA GARZÓN  y ALBERTO GARCÍA…

Ante la falta de noticias concretas sobre la posible reactivación de los festejos taurinos, toca adaptarse a las posibilidades actuales para mantener viva la llama del toreo. Otro año en blanco sería fatal para el sector profesional y también para el mantenimiento de la clientela y la cimentación de nuevas aficiones. La Diputación Provincial de Valencia abrió su plaza para mostrar cuatro magníficas exposiciones durante las fechas en las que, otros años, la ciudad se convertía en capital mundial de la tauromaquia.

Sabido es, y la letra de la copla lo ha difundido a todo lo largo y ancho del universo mundo, que Sevilla tiene un color especial. Al margen de otras muchísimas virtudes y excelencias que la convierten en una de las ciudades más acogedoras, y bonitas, del planeta.

COLOCA AQUÍ TU PUBLICIDAD

PÍDENOS PRESUPUESTO

PÍDENOS PRESUPUESTO