En estos tiempos tan revueltos y anormales, con casi todo patas arriba y sin que nadie parezca muy bien para dónde tirar, el mundo de los toros, de por sí independiente y en cierto modo anárquico, tiene ante sí un tremendo reto.

La organización de novilladas brilla por su ausencia en las ferias que van anunciándose. El Circuito de la Fundación es, de momento, el único escaparate que tienen los benjamines del toreo. Después de más de un año de pandemia, los empresarios no han negociado con las Administraciones una rebaja impositiva, y dar un festejo menor sigue siendo tan caro e inviable como antes de la irrupción del coronavirus.

Siempre se ha discutido sobre si los toros son caros. Mucho se ha escrito y hablado acerca de lo que cuesta presenciar un festejo taurino. Y las opiniones siguen divididas: para el público es un espectáculo caro y para los empresarios y profesionales, barato.

Es una gran estoqueadora. Como Manzanares ahora. Ha estoqueado varias veces a Sánchez y la última en las autonómicas de Madrid. Sin puntilla. No digamos la recetada estos días a eso que llaman ministra -¿de Sanidad o de estupidez?- dejándola en ridículo y teniendo que desdecirse de lo que quería imponer -¡estos demócratas…!- la semana anterior. Valiente Ayuso, a los tribunales y a ganar. Como siempre. (Buen trío sanitario el de Illa, Darias, Simón. Trío del terror y la mentira).

COLOCA AQUÍ TU PUBLICIDAD

PÍDENOS PRESUPUESTO

PÍDENOS PRESUPUESTO