La recién finalizada feria de abril de Sevilla ha sido, sin duda y pese a quien pese, no sólo un éxito -artístico, de asistencia, repercusión y varios etcéteras más- sino también un punto de inflexión en el devenir de la fiesta. Me dirán exagerado, pero a los hechos me remito.
Ha tenido de todo. Toros magníficos varias tardes. NHB en seis ocasiones. Decepciones en varias de las corridas toreristas con llenazos y el público sin ver un triunfo. Tres puertas del Príncipe, unas más anchas que otras. Otros que no la consiguieron por una espada deficiente. Varias de dos orejas. Unas cuantas de oreja. Buen toreo de capote. Balance positivo final.
En las televisiones también hay danza además de la mucha buena o regular en el BARATILLO. Unas bailan mejor que otras. TENDIDO CERO se quedó sin imágenes de los festejos y lo arregló ¡ni citando que existía la feria! el sábado 13 pero sí éste. Mera referencia.
Roca Rey y Morante de La Puebla acaparan el escaso tiempo y espacio que los medios de comunicación generalista le dedican al mundo de los toros, sobre todo el peruano que, gracias a su mayor accesibilidad, tiene más presencia en revistas, programas y tele noticias. Pero, aunque no aparezcan en el papel cuché ni en las pantallas, hay otros toreros con sobrado mérito para ser reconocidos. Lo malo es que el propio sistema taurino les condena al ostracismo.
Se ha estrenado hace unos días, en Madrid y Valencia, la película Animal/Humano, una producción de ambiente taurino que logra captar la atención del espectador sin que a lo largo de sus 90 minutos aparezca ni un solo muletazo. Para ver muletazos hubo que estar en La Maestranza de Sevilla.
Los dos públicos que quedan, o quedaban, Sevilla y Madrid, llevan un tiempo rebajando su personalidad, su equilibrio, su exigencia, su objetividad, su justicia. A la espera de San Isidro para ver si continúa la tendencia, remite o progresa, que es cuando se nota, analicemos el público de la de abril 2024, mediada la feria, que supongo será una postura hasta el final.





