¿Tenemos? ¿Para escribirles la carta? ¿Pedirle lo que necesitamos? ¿Sugerirles ayudas? ¿Confiar en que nos harán caso? ¿Ponernos en sus manos? Pues debe ser que sí pero no parece que los taurinos les escriban muchas cartas y ni les pidan lo que es necesario y muchas veces imprescindible.
Ahora que todo el mundo anda redactando la carta a los Reyes Magos, interesaría que los aficionados pidieran toros bravos, justicia en las contrataciones y ternas ilusionantes, originales, curiosas, insólitas, interesantes, atrayentes. No conviene “más de mismo”.
El mundo taurino no se para ni en NAVIDAD y danza que te danza. Ni NOCHEBUENA ni NAVIDAD lo sujetan para disfrutar al completo de estos días de descanso y familia. En VALENCIA adelantan mucho las FALLAS aunque es una lástima que lo de que el 19 de marzo las cierre el gran festival a beneficio de la riada sea sólo una inocentada. Categoría, plaza y fecha. Todo a lo grande como así debe ser. Mientras, va más lento SAN ISIDRO, aunque moviendo la feria la mano de RAFAEL GARCÍA GARRIDO y también la de SEVILLA, en la que RAMÓN VALENCIA tiene que hacer más méritos para que no se le acabe en chollo y al menos le den una prórroga de un año.
La Navidad, cada año, vuelve a tratar de marcar una tregua en la contienda diaria. El mensaje lanzado hace ya 20 siglos sigue vivo y vigente en buena parte del mundo actual que, aunque luego no lo tenga en cuenta para nada, estos días parece tomar un respiro en su enloquecida vorágine cotidiana.
Pues eso, ¿qué? Que Sevilla repita la temporada, Madrid supere el buenísimo nivel de asistencia, Valencia suba más, Pamplona siga con el ejemplo de siempre de llenazos y Bilbao, ay Bilbao, que se aleje de la ruina de estos años anteriores.
Muchos alcaldes se las ven y se las desean para lidiar entre las consignas que sus partidos envían desde las “oficinas centrales” y los deseos de sus vecinos. Demasiados dirigentes de formaciones políticas no pisan las calles y no sienten la fuerza de las raíces, las pasiones y la cultura popular, lo que desemboca en pretensiones prohibicionistas alejadas de la voluntad del pueblo.






