Pues sí, en la danza anual de las rupturas de apoderamientos, unas son sorprendentes, otras inesperadas, otras lógicas, pero siempre muchas, lo que indica que los taurinos no se entienden con sus toreros o no se llevan bien o esto está muy difícil de contratos y se intenta cambiar para poder mejorar, lo que sólo se consigue en algunos casos.
Rafael Soto Moreno, conocido artísticamente como Rafael de Paula, falleció a los 85 años en su domicilio jerezano el pasado 2 de noviembre. Paula era paradigma de emoción y belleza, icono del toreo de arte, un referente gitano situado en el selecto grupo de los toreros de culto de la historia.
De manera un tanto sorpresiva, aunque su estado de salud ya no era bueno y contaba con 85 años de edad, Rafael de Paula se fue de este mundo.
Como cada año, indefectiblemente, puntual como un reloj suizo, es terminar la temporada taurina y comenzar el trasiego de parejas. Apoderamientos que se rompen, alianzas que se deshacen, acuerdos que se sellan con un apretón de manos, los mejores deseos de prosperidad mutuos, reconocimientos de amistad inquebrantable y multitud de movimientos en busca de un futuro mejor. Aunque en esta ocasión los compases que marcan y llevan el ritmo de esta danza otoñal comenzaron a sonar antes que otras veces y no había terminado la campaña cuando David de Miranda anunciaba que dejaba de ser apoderado por el empresario y ganadero José Luis Pereda, el hombre que había dirigido su carrera desde mucho tiempo atrás.
Ha sido uno de los nombres puestos de actualidad al final de la temporada por el torero de más actualidad durante todo el 2025, Morante de la Puebla. Festival por todo lo alto en Madrid pro-monumento. Con todo adelantado porque ya estaba hecha la estatua y se colocó frente a la Puerta Grande de las Ventas, el 11 de octubre, un día antes de que se celebrara el festival.
La primera corrida de toros constatada en Barcelona data de 1387, como recoge de forma oficial el Archivo General de la Corona de Aragón. Desde entonces Cataluña siempre fue taurina, y en sus tierras se construyeron las plazas de Olot, Tarragona, Figueras, Masdenvergue, Camprodón, Mora de Ebro, Puebla de Masaluca, Vilasar de Dalt, Tortosa, Vich, Manresa, Mataró, Gerona, San Feliú de Guixols, Lloret de Mar y Amposta, a las que hay que sumar las tres de Barcelona: El Torín, Las Arenas y La Monumental. Además se montaron plazas portátiles en una veintena de localidades más. A pesar de ello los antitaurinos proclamaron que Cataluña nunca fue taurina, y hubo quien se lo creyó. Ahora, la irrupción del novillero barcelonés Mario Vilau parece estar reactivando a una afición a la que habían conseguido aletargar.






