En general, el público de una corrida de toros quiere que los toreros se esfuercen al máximo ante sus antagonistas, y que, en el caso de que no tengan cualidades para poder triunfar con ellos, que muestren bien a las claras los defectos que imposibilitan el éxito. En el caso de los toreros considerados ‘de arte’ la exigencia se suaviza un poco. Pero los novilleros han de salir a la plaza con una actitud inconformista tarde tras tarde. La disposición total y el ansia de superación han de ser su argumento

MORANTE, en este nivel, en su temporada de las cien (quien lo iba a decir), en sus éxitos, dicen que ya es sólo MORANTE  sin de LA PUEBLA, aunque puede que tampoco sobre por fidelidad y cariño. Y hasta dice MAXI-MOVISTAR que faltaron espectadores emocionados que se echaran al ruedo y lo sacaran a hombro en su viernes mágico sevillano…

Mucho se ha escrito y hablado- y mucho se tiene aun que escribir y hablar -en ello estamos- sobre las últimas actuaciones de José Tomás, un torero que no deja indiferente a nadie y de ahí ese inmenso flujo de opiniones que genera.

La “Semana Taurina” de Algemesí está en marcha. Diez festejos en nueve días de toros. La feria de novilladas más antigua del orbe vive sus días grandes. El ambiente es ilusionante. Pero detrás de tanta alegría flota un halo de preocupación. Faltan peñistas que cojan el relevo del montaje de la plaza más singular que pueda imaginarse. No es una situación irreversible, pero urge buscar soluciones ya.

Cuando la campaña enfila a tablas, una feria ilumina ese tramo final de la temporada. Una feria de novilladas que simboliza la ilusión por el futuro y el asegurar que al acabar este ejercicio, el siguiente ya comienza a gestarse.

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