Sin parar. Gimotean, lloran, protestan, se quejan, exigen, se lamentan. Tampoco se les ve desesperados, pero sorprenden tantos lloros, sobre todo últimamente RAMÓN VALENCIA, que llegó al negocio por vinculación familiar de la mano de CANOREA JR. y después se quedó solo y muchos pensaron y piensan, y seguirán pensando, que le tocó la Lotería. Llora ahora porque perdió dinero, o así, en la última de San Miguel, con dos “No hay billetes” y un 3/4 de entrada. Increíble. Pero siempre RAMÓN VALENCIA lloraba y lloraba: que el abono no respondía años anteriores, que tuvo que hacer una feria sin figuras un año, que el comercio en general de SEVILLA tenía que ayudar más a los toros porque se beneficiaban, que sólo los carteles rematados tenían aceptación…
Pues sí, AYMERIC CARON se estrelló en FRANCIA, ay Meric, que te van a poner muchos la b intercalada en tu inolvidable apellido CARON. Ante la avalancha, tuvo que retirar su propuesta antitaurina del debate en la ASAMBLEA NACIONAL FRANCESA. Hasta MACRON se le puso en contra. ¿Imagináis lo que habría hecho aquí PEDRO “ANTONIO”, el enterrador de ESPAÑA?.
El sector taurino ha de concienciarse de que, para ganar visibilidad en la sociedad, es necesario facilitar información. Conceder entrevistas, ceder imágenes, abrir las puertas de las fincas… es primordial para que los medios de comunicación dispongan de contenidos que puedan publicar. Y en esta época, tiempo de entregas de premios y homenajes, toreros y ganaderos deben hacer un esfuerzo por asistir a estos actos, dejarse ver y atender a su “clientela”.
De repente, como si no hubiese nada más de lo que ocuparse, como si no existiesen otros cientos, miles, de problemas y deficiencias, parece que no hay nada más urgente que conseguir que se prohiban las corridas de toros.
En los estadios de fútbol hay pantallas que informan a los espectadores. Y los altavoces funcionan siempre que es necesario. Al principio, ofreciendo las alineaciones de los equipos y después dando cuenta de los cambios. Y colocando el resultado en la gran pantalla. Así los espectadores que han ido al campo tienen casi la misma información que los de la tele.
Cada vez más empresarios taurinos aseguran que pierden dinero. Parece una moda, y resulta poco creíble. ¿Cómo, si no, se explica que sigan pagando ingentes cánones de arrendamiento para hacerse con las gerencias de las plazas? En Sevilla se han recaudado más de 180.000 euros de beneficios netos en un festival y, sin embargo, se afirma que las corridas son deficitarias. Si es cierto, urge cambiar el sistema.






