El anuncio de un pacto de unión entre todos los estamentos del toreo era motivo de alegría y esperanza. Todo hacía presagiar que, por fin, los profesionales de la Fiesta se habían dado cuenta de que hay que aparcar intereses personales y luchar en bloque por la devolver a la tauromaquia el esplendor que nunca debó perder. Pero la realidad parece indicar que la supuesta unión de parte del establishment taurino va enfocada a denunciar ciertos pliegos de arrendamiento de plazas de difícil rentabilidad económica.

Anda revuelto el mundo taurino. Con razón, no en vano últimamente  pintan bastos y hay muchas dudas y no menos pegas. La política, que  como decía Groucho es el arte de crear problemas donde no los hay,  sigue tocando los costados a la tauromaquia. Continuando con el  razonamiento del personaje que hizo célebre el actor Julius Marx, los  políticos son expertos en crear complicaciones, hacer un diagnóstico  falso y aplicar después los remedios equivocados.

Tenemos una Fundación del Toro de Lidia -nueva, quiero creerlo- con Victorino al frente. Y se me ocurre, entre las cosas -muchísimas- que debería hacer las siguientes o intentarlo: 1.- Que sea un órgano conocido a nivel nacional. 2.- Que los medios informativos, especialmente los generalistas, tengan fácil y continuo acceso a ella. 3.- Que sus actividades sean noticia y vayan haciendo opinión. 4.- Que organicen campañas para romper los argumentos de los antitaurinos. 5.- Que imite lo que ha hecho Francia y muy bien por cierto. 6.- Que presente la verdad y la belleza del espectáculo. 7.- Que denuncie a los empresarios deshonestos y/o dañinos igual que hizo con los explosivos arrendamientos de Zaragoza y Puerto de Santa María. 8.- Que demuestre que los toros no son un espectáculo subvencionado sino que aportan mucho dinero al erario público. 9.- Que se entere todo el mundo de los puestos de trabajo que generan. 10.- Que sepa la sociedad engañada el gran beneficio que aporta al medio ambiente. Y que son tan ecológicos que forman un ejemplo envidiable. 11.- Que el toro es el animal más libre y mejor cuidado. 12.- Que los toreros son los héroes de este tiempo y más valientes y arriesgados que en todas las demás profesiones 13.- Que insistan -nunca será suficiente- en la aportación de los toros a la gran cultura: literatura, pintura, escultura, periodismo, cine etc. Es algo irrebatible y contra lo que los antitaurinos difícilmente pueden luchar. 14.- Que aparten de la Fundación …

Si por bravura entendemos todo aquel acto de valentía o determinación  para afrontar situaciones complicadas, qué duda cabe que es término  que  se puede aplicar perfectamente a personas, aunque en este  nuestro entorno y ambiente se asimile siempre, o casi siempre, a la  condición ideal del toro de lidia. Bravura se aplica, pues, al hombre  y a los animales, y equivale muchas veces a valor, esfuerzo o arrojo.

Que se sepa lo que ingresa una plaza una tarde de toros y que los honorarios de toreros, ganaderos y empresarios se adapten a la recaudación. Que nadie se quede por cobrar o le cueste dinero torear. Que se perciba más cuanta más gente ocupe los tendidos. Que el caché sea mayor para quienes más público atraigan y que las entradas para verlos suban su precio respecto a los carteles más “baratos”. Posiblemente sea una utopía más de un mundo taurino anclado en un arcaico y obsoleto modus operandi.

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