No ha podido ser. El coronavirus también se llevado por delante la semana de toros de Algemesí, el serial más importante y destacado de todos cuantos tiene como base al escalafón novilleril y el que ha servido de base y modelo a todos los muchos que se han creado después a su imagen y semejanza.
Sí, okupas de la comunicación. Lejos de la información y no digamos de lo que antes se conocía por periodismo, hoy desaparecido. Esto vale para los toros y para cualquier tipo que ocupe puestos en las teles para divertir. La mayoría, simplemente basura. Ahí me acuerdo de lo que se ha dicho mucho : el mejor estado de la televisión es apagada. Uno de los mejores inventos de este mundo está okupada por turbas de famosos y comentaristas abyectos. Pero todavía tiene cosas inmejorables, que nos ponen en el mundo.
La moda del encimismo está cada vez más extendida. Cuesta ver a un torero que no pretenda recortar terrenos con los toros desde los primeros compases de faena, que se los deje venir de lejos, que les de distancia entre tandas, que los enganche muy adelante y los lleve hasta muy atrás.
Esto tiene vida. Feria completa en Nimes este fin de semana. Éxito en el ruedo y en los tendidos. Jaén se suma. Y Granada. Y Córdoba. Y Movistar Toros y “su feria”. Esperamos. Y salvamos obstáculos como en Baza: el “taurino” alcalde se quería cargar la corrida y se dio con éxito. Y cumpliendo las normas. Y sin brote alguno. En cambio, Logroño -asustado- no.
No va a ser fácil que se olvide este año en el que vivimos al borde del precipicio. Pero, como invariablemente sucede, unos lo pasan peor que otros y siempre hay alguien que sufre más que quien parecía último. Diógenes lo tuvo claro y supo que no faltarían manos para recoger las hierbas que él despreciaba.
Este sábado, cuando las manecillas del reloj de la Basílica de San Jaime de Algemesí marquen las cinco y media de la tarde, y suene el toque de la media, por desgracia no comenzará una nueva edición de la tradicional feria de novilladas de esta localidad ribereña. Un ciclo que suponía toda una bocanada de aire fresco en la promoción de la fiesta en estos tiempos de crisis y ridículo antitaurinismo animalista, henchido de ese tontucio buenismo que tanto agrada a algunos. La conocida como setmana de bous hubiera tenido que celebrarse entre el sábado día 19 al domingo 27 de septiembre y seguramente habría constado de seis novilladas picadas, un espectáculo de rejones y dos festejos de promoción con participación de alumnos de las escuelas de tauromaquia, al igual que lo sucedido en temporadas precedentes. Pero el coronavirus también se ha llevado por delante esta feria. Y el aficionado no podrá empezar su diario e ilusionante peregrinar a Algemesi para disfrutar de esas maravillosas nueve tardes de toros, viviendo el calor y el color de unos tendidos repletos de aficionados, muchos de ellos jóvenes, que siguen con tanto entusiasmo como jolgorio el desarrollo de los espectáculos. Una feria que además permitía hacer un repaso completo al escalafón novilleril, ya que a ella acuden año tras año los espadas más relevantes del escalafón y ante ganaderías de prestigio. Un pequeño gran milagro que hace posible la afición de todo un pueblo con su Comisión Taurina a la cabeza. Tampoco se concentrarán las peñas cadafaleras en el Parque Salvador Castell, donde montan sus cuarteles generales: Pataes-l’hem errat, Kasidebaes, La Xinxolà, Mesinfot, Va de …






