Como a la fuerza ahorcan, y siempre la función ha creado al órgano, los tiempos, malos tiempos, que nos toca vivir, obligan al sector taurino a tirar de ingenio para poder salir adelante. Lo de renovarse o morir nunca estará mejor dicho.
Cayetano se quedó sin rabo en su día, y ahora tiene sentencia en Ronda tras la sanción que se le impuso por desacato.
Dentro de 30 años la población rural de este país será algo testimonial, las mascotas de ciudad serán un 45% más numerosas que los animales del campo y su registro superará en alrededor del 23% al censo humano. Quizá entonces se añore a los ganaderos en general y a los de bravo en particular por haber sido los grandes héroes del mundo rural y ecologista en estos tiempos que, si no se pone remedio ahora, acabarán lamentándose.
Me extraña que las importantes y espectaculares declaraciones de ANDRÉS CALAMARO no hayan tenido eco, pero éste es el interés que los medios informativos (desinformativos la mayoría) muestran por el toreo. Lo dice un personaje muy famoso y querido, que siempre nos ha defendido. Afirmó :” Acabar con la tauromaquia sería como quemar el Prado con todos los cuadros dentro, las falsificaciones y los originales”. No le han hecho ni caso. Pero hay más, señala a la Tauromaquia como clave en nuestra sociedad como portadora de grandes bienes. Gracias y olé.
Muchas eran las esperanzas depositadas en este año que acabamos de estrenar. Unas ilusiones que, de momento, se están viendo no sólo decepcionadas, sino que se teme ya que 2021 haga bueno al anterior. De momento, enero se abre con desastres.
Hoy toca cuernos y políticos. Imaginemos que todos nuestros políticos fueran toreros o tuvieran afición. El cuadro, vaya cuadro, podría ser el siguiente:






