Mientras el Ministro de Cultura censura parte de la cultura despreciando la tauromaquia, en actos culturales como la entrega de los últimos premios Goya, uno de los galardonados celebra el premio presumiendo de afición a los toros simulando dar un pase, algo que también hizo el ciclista Javier Romo al ganar una etapa en Australia el pasado 23 de enero.
En el nuevo Premio Nacional de Tauromaquia nos las prometíamos muy felices y parió la abuela. El toreo está como está porque sus dirigentes son como son. No dan una. En primer lugar el jurado no parecía un jurado sino la guía de teléfonos. Nada menos que 25 miembros, 25, y muchos no representaban al toreo. Quizá se fueron a TOLEDO porque no cabrían en ningún otro salón de MADRID… Y los premiados, dos, los han recibido con opiniones para todos los gustos. Lo mejor es que a SERRA y a los ganaderos se lo entregarán en el SENADO, gran sitio político, y por tanto gran bofetada al dulcísimo URTASUN que se estará mordiendo los puños, muy cerrados naturalmente, como manda su partidito de extrema izquierda.
Ideología, sectarismo y desprecio por la cultura.
Tras una tan extensa como brillante trayectoria, Enrique Ponce puso el punto final a su carrera en los ruedos y vestido de luces. Valencia fue el escenario para su adiós en España y la Monumental de Méjico, otro de sus feudos y en el que hizo su paseíllo número 50, fue el marco elegido para su retirada definitiva.
¿Ni una? ¿Qué? Parece exagerado. Pero me refiero a una que realmente apetezcas, tengas unas enormes ganas de verla, no te la puedas perder por ninguna circunstancia. O te ponga, como se dice ahora.
Esto se anima con el premio nacional de TAUROMAQUIA, la feria de consagrados de VALDEMORILLO, el show de SAN ISIDRO y las televisiones que entran en DANZA y que les viene de perlas este baile.






