Cuando ya han pasado unas semanas de la muerte de Sebastián Palomo Linares, se queda encogido un hueco en mi corazón. Fue una figura del toreo, discutido (como todos los grandes), y una extraordinaria persona. Tuve la fortuna de conocerle de cerca, pero ya retirado. Si bien antes, en sus últimos “coletazos” como torero, le había hecho entrevistas y saludado ocasionalmente…
Dicen que alcanzar el estatus de figura del toreo es prácticamente imposible, y es cierto, pero también es verdad que llegar a ser ganadero de ferias es casi un milagro. Hay que tener una afición desmesurada, infinitas ganas de trabajar y mucho dinero para invertir, y aún así es necesario tener la suerte de cara. Y si la finca está en Castellón, todo parece complicarse aún más. Daniel Ramos lucha contra todas las adversidades en su tierra de Borriol con el sueño de ver a sus ejemplares “embistiendo hasta el final”.
Vengo desde hace algún tiempo viendo como los partidos políticos que se dicen de izquierdas, socialdemócratas, progresistas, me es indiferente la calificación.
La gente de la calle, de la tauromaquia popular, sigue triunfando en lo suyo. La organización de “bous al carrer” sigue siendo un modelo que, con evidentes matices, podrían seguir los empresarios profesionales para hacer que el toreo llegue con más fuerza al aficionado, verdadero sustento de los toros.
Siempre se ha dicho que la democracia, al margen de ser una forma de gobierno del Estado donde el poder es ejercido por el pueblo -ojo: el pueblo-, mediante mecanismos legítimos de participación en la toma de decisiones políticas, garantiza el que se respete la igualdad de todos los ciudadanos. Y aquí hay que subrayar lo de todos. Todos.
Galicia es torera. Que nadie lo dude. Una tierra con tauromaquia propia. Declaración que avalan naturalmente los toreros de aquel gentilicio.






