Tiempos muertos, tercios que se alargan, faenas eternas. El resultado es, en demasiadas ocasiones, tardes de toros interminables de largo metraje y escasa intensidad. Policía disuasoria a la salida de los toreros por la puerta grande, a veces con la porra en la mano, metiendo los caballos entre la gente y el diestro, empujando como si los aficionados fuesen delincuentes. Alguien que da las órdenes no sabe de qué va esto.
Lo que va de Victorino padre y su hijo a los juampedritos y a las juampedradas. No falla. Los victorinos triunfadores este año, otra vez, en sanisidro y, en cambio, los juampedritos, no. Y JP tuvo dos oportunidades: el día del bonito mano a mano sevillano, que se lo cargó, entre Juan Ortega y Pablo Aguado, y la tarde de la puerta grande de Morante, a punto de cargársela.
La bóveda de la Plaza de Toros de Albacete no es solo un lugar físico. Es un espacio de memoria viva, de gratitud, de reconocimiento a una trayectoria que define una época. Hoy rendimos homenaje a Sebastián Cortés, al torero, al maestro, al hombre bueno, en el cincuentenario de su alternativa.
Tiene narices la cosa; con la cantidad de temas importantes y de actualidad que se agolpan estos días en torno al apasionante y extraordinario mundo de los toros, es salir a la palestra este hombre y revolverte tanto las tripas que no hay más remedio que aparcar lo previsto y comentar la penúltima sandez de Urtasun.
En este sanisidro tan especial y sorprendente, hay que fijarse, por supuesto, en los ganaderos. Y especialmente en los que han sido noticia para bien o para mal: Victorino padre, ganadero desde la nada, y Juan Pedro, hijo y nieto de ganaderos de estirpe.
Pues sí: parece mentira pero en AVANCE TAURINO hemos cumplido 5 años de editar el semanario digital, el único que queda de forma regular, gracias al trabajo de muchos y especialmente de PACO DELGADO, todos los días del año, todos, al pie del cañón. ¡Merece un premio nacional de la máxima categoría!






