Se comenta, que el hasta ahora vigente Reglamento taurino andaluz del 2006, ha quedado obsoleto. Es decir: anticuado o inadecuado a las circunstancias, modas o necesidades actuales.
Las enfermedades de Morante y de Rafael de Julia ponen de manifiesto que los toreros, más allá de su capacidad de reponerse como si de súper hombres de tratara, también son humanos que sufren duros varapalos que sacuden sus cuerpos y sus mentes. Cada vez son más los deportistas de élite que incorporan a sus equipos la figura del psicólogo, una idea nada desdeñable para aquellos que se juegan la vida tarde tras tarde bajo presiones difíciles de soportar.
No cabe duda, ni excusa ni alegación en contrario: el toro es la base de la fiesta. También lo son el torero y el público, claro, pero cuando falla aquel elemento todo el tinglado se desmorona. Puede haber grandes faenas sin gente en los. tendidos -de hecho las habido- y grandes toreros que arrastren a las masas, pero si en el ruedo no hay un toro que de verdad lo sea, no hay nada que hacer.
Pues se ha convertido en una figura mediática por las entrevistas que le hacen en prensa, radio, televisión y redes en estos tiempos difíciles para el toreo. También por toda su filosofía de la vida aprovechando todas las oportunidades.
Ha vuelto Morante, genio genuino, artista de artistas. 210 días después de que su enfermedad le obligara a retirarse, regresó tal cual se marchó. Vítores y abucheos. Gracia y también controversia; nunca indiferencia. Cosas de seres inimitables e irrepetibles, cosas de Morante, el bienvenido, el bien hallado, el necesario.
Pues, a pesar de los pesares, los antis y los fallos del taurinismo, esto marcha. Nada menos que 17 festejos programados en este último fin de semana en ESPAÑA. Sí, 17, en marzo y en el inicio de la temporada.






