El taurinismo-in, el de puertas para adentro,  es oscurísimo. Nada se sabe, nadie dice nada. Se concreta en rumorología pura. Nadie habla de lo que gana, ni de su estrategia, ni por qué torea con éste y no con el otro. En cambio, en el fútbol nos enteramos de cuánto se embolsa diariamente un futbolista famoso con contrato impresionante y cómo se lleva, o no se lleva, con el entrenador o los compañeros. Todo. En el toreo, nada. Y además hay muy pocos programas para poder contarlo mientras que en los deportes  son miles.

Tendríamos ahora que estar viviendo sus últimos festejos o contando ya, según se hubiese planteado, cómo fue la feria de Julio de Valencia... pero la noticia, triste y muy negativa, es que este año, la feria más antigua, prestigiosa y modelo de todas cuantas llegaron detrás, no se ha celebrado.

La creación de una serie de Circuitos para novilleros ideada por la Fundación Toro de Lidia y secundada por las diferentes Comunidades donde se celebran, ha aportado ilusión, oportunidades y esperanza a quienes han de ser el futuro del toreo. La retransmisión de los certámenes completos por las televisiones autonómicas, le ha dado a la tauromaquia una visibilidad de incalculable valor.

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