Desgraciadamente. A pesar de que estamos en pleno siglo XXI, el mundo de los toros parece anclado en el pasado. En muchos aspectos, pero sobre todo en sus instalaciones e infraestructuras, no hay duda de que parece que vivamos atrapados en el tiempo.
No se cansan. Corridas interminables, inaguantables, insoportables, eternas. Hasta una novillada sin picadores –lean bien: sin picadores– duró casi 3 horas, 3, en las recientes Fallas. No se cansan de cansarnos.
No tienen mucha suerte los MATILLA como empresarios a pesar de sus esfuerzos. Inoportuna y excesiva lluvia sobre CASTELLÓN con suspensiones y menos espectadores. Pero llega TOMÁS RUFO, en la normalidad del sábado, da un aldabonazo, que esperaban muchos en su primer gran compromiso.
Aunque el chovinismo no es un sentimiento generalizado entre los aficionados taurinos, que suelen ser partidarios del toreo sin tener en cuenta la procedencia de quien lo ejecuta, la existencia de toreros “de la tierra” con tirón siempre ayuda a potenciar la asistencia de público a las plazas.
Valencia tuvo que esperar dos años para poder disfrutar otra vez de su feria fallera. Un ciclo en cuyos carteles estaban las principales figuras del escalafón y los nombres más destacados del momento. Pero se hizo raro no leer su nombre en los mismos.
No he leído, oído o visto ningún análisis lógico y crítico de los carteles de San Isidro. Unos por intereses cercanos o estrechos, otros de comunicadores intermediarios temerosos de perder el pase y... tener que pagar o no ir. Otros no quieren líos y viven de sonrisas falsas y abrazos hipócritas. Otros como el Productions defiende lo suyo. Otros como ROBERTO GÓMEZ, encantando de haberse conocido y ser presentador de eventos. El filósofo y productor y el comentarista deportivo-taurino-musical a dúo: los mejores carteles de la historia. El Productions, normal, pero el comentarista, sus amigos lo definen como gran persona, no. Pase ser discreto y no criticar y otra pasarse.






