A la gala de entrega de los premios Goya de cine le faltó categoría y le sobraron lamentos poco sólidos. Un año más las quejas por la escasa atención institucional y la ausencia de subvenciones se sucedieron. Y todo a pesar de que los datos sitúan a la cinematografía entre las actividades que más ayudas reciben en nuestro país. La tauromaquia, por el contrario, parece vivir en un letargo conformista que le aleja de ejercer la mínima presión sobre nuestros políticos en pos de reclamar un trato igualitario al del resto de artes. No estaría mal organizar un evento similar al de los Goyas donde hacerse oír.

Día sí día también, el periodista Juan Nieto publica en EL MUNDO textos y temas de gran valor informativo. Exclusivas y primicias. Investigados, imputados, encarcelados, condenados o tramas corruptas, que de eso en Valencia hay casi tantas como falleras en la ofrenda...

Se han cumplido, el pasado día 29 de enero, 150 años del nacimiento de Vicente Blasco Ibáñez, “un hombre lleno de gloria”, como definió Josep Pla a este escritor, político, agitador cultural, periodista y aventurero valenciano que, entre otras muchas cosas, dejó para la posteridad la que se tiene como mejor novela de tema taurino de todos los tiempos.

  Este año se conmemora el 150 aniversario del nacimiento de uno de los personajes más universales de Valencia, el escritor valenciano Vicente Blasco Ibáñez. Uno de los autores de la Generación del 98 en cuya obra tuvo un especial protagonismo el tema taurino. Nacido en Valencia en 1867, estudió Derecho. Y, siendo todavía muy joven, ingresó en las filas del Partido Republicano. Su talante polémico hizo que tuviera que exiliarse en París, donde entró en contacto con el naturalismo francés, movimiento que ejerció una notable influencia en su obra. En 1894 fundó el periódico El Pueblo, que sería su plataforma política. Tras varios años en el exilio, regresó a España y más tarde fue elegido diputado a Cortes. En Madrid frecuentó círculos políticos y literarios, y mantuvo una más que estrecha amistad con la escritora gallega Emilia Pardo Bazán. En 1908 decidió abandonar la política y buscó fortuna en Argentina, donde intentó llevar a cabo dos proyectos de explotación agrícola, que acabaron en fracaso y con su ruina. Más tarde vivió en París, y en 1914 publicó la novela que le daría fama internacional, Los cuatro jinetes del Apocalipsis. En 1921 decidió retirarse a su casa de Niza, donde escribió sus últimas obras. Entre sus novelas más destacadas figuran Arroz y tartana, publicada en 1894, con la que inauguró su ciclo de las llamadas novelas regionales. Todas ellas ambientadas en la zona valenciana, como Entre naranjos, Cañas y barro y La Barraca. Con todo, una de las mejores de …

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