La tan larga espera no hacía presagiar nada bueno... y así fue. Al final Valencia, siempre Valencia, se quedó sin su feria de julio. La autoridad política no cedió en cuanto al aforo y la empresa no consideró viable el permitido.

Las ferias taurinas han regresado y, teniendo en cuenta las restricciones de aforo impuestas por Sanidad, se presumía que el aluvión de aficionados colapsaría las taquillas. Pero no está siendo así. Entre las razones están el miedo a posibles contagios, la oferta televisiva y la maltrecha economía de la población, a la que se suma un encarecimiento generalizado de las entradas.

Todo pasa, nada queda... excepto el recuerdo. La memoria es fiel servidora y guarda y custodia, principalmente, de lo bueno. O así debería ser. Manzanares, a quien marcó su origen, entró no ya en la historia, sino en la leyenda.

Hay buenas nuevas formas que se deberían convertir en buenas costumbres como esas ruedas de prensa de los toreros vestidos de luces, como hizo en su día JESULÍN DE UBRIQUE, y ahora los novilleros del Circuito de Novilladas de Andalucía. Como en los partidos de fútbol : jugadores y entrenadores nada más acabar.

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