Hace unos días, con los festejos celebrados en Ubrique, Albox, Cazalla de la Sierra y los certámenes de principiantes de Chiclana y Vinaroz, se ha podido dar por cerrada la temporada en España. Comienza la otoñada y el letargo invernal a este lado del Atlántico.

Muy taurina y muy positiva  la  ampliación de la saga o dinastía ADAME. La próxima alternativa de ALEJANDRO, continuador nada menos que de EFRÉN, JOSELITO, JORGE, GERARDO y LUIS DAVID. En total, 6 matadores de toros y 7 doctorados porque EFRÉN fue por partida doble: renunciar a la primera y volver con la segunda.

Los problemas antitaurinos se suceden por todo el orbe taurino sin que se promueva una verdadera alianza internacional que defienda la tauromaquia a nivel global. A las crecientes trabas con las que se encuentra el sector en España, hay que sumar las de Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela, Méjico y ahora Francia.

Cuando la temporada española, a falta de algún festejo de última hora, ya es historia y llega la hora de balances, recopilaciones, resúmenes y recuentos, al margen de un saldo positivo, dos son los nombres propios que destacan en la misma: Morante de la Puebla y Roca Rey.

Milagroso porque este MORANTE es un milagro y yo no he visto nunca nada igual en mi larga vida de aficionado y de profesional del periodismo. Primero, porque he seguido día a día su trayectoria durante, repito: día a día, sus  25 años de alternativa: los 23 primeros se parecen poquito a los 2 últimos y porque difícilmente recuerdo a un ser humano próximo a mí que haya cambiado tanto. Y lo ha  hecho para el bien de la tauromaquia, del toreo y, natural y paralelamente, de sí mismo.

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