Milagroso porque este MORANTE es un milagro y yo no he visto nunca nada igual en mi larga vida de aficionado y de profesional del periodismo. Primero, porque he seguido día a día su trayectoria durante, repito: día a día, sus 25 años de alternativa: los 23 primeros se parecen poquito a los 2 últimos y porque difícilmente recuerdo a un ser humano próximo a mí que haya cambiado tanto. Y lo ha hecho para el bien de la tauromaquia, del toreo y, natural y paralelamente, de sí mismo.

Ricardo Díaz-Manresa
En mi artículo anterior, ¿campeón del 2022 MORANTE o ROCA REY?, descubría una a una todas las virtudes que puso en los ruedos esta temporada y no lo repetirá, pero añadiré otras:
1/ Se ha dejado televisar más que nadie y no tiene que ver que haya toreado más tardes que los demás porque se podía haber administrado y regular sus apariciones televisivas
2/ Ha toreado con todos los compañeros del escalafón alto, mediano y bajo y dejado ver por todos los públicos desde las grandes capitales a los pueblos pequeños.
3/ Ha enseñado a los compañeros modales toreros como recoger siempre las orejas, incluso a pares, con sus capote y montera, no como la mayoría de sus payasos compañeros que se agarran a la montera para ir con las orejas dando la vuelta al ruedo, cuando la montera representa sólo un añadido estético: por ejemplo no se usa ni el gorrito en todas las corridas especiales con vestimenta de la época. MORANTE termina cargado tras su vuelta, lenta y elegante, con capote, montera, ramos de flores y ramitas de azahar. Que aprendan lo que es ejercer con torería. Lo que debe ser. El capote es fundamental para torear y ese es su símbolo y su grandeza. La montera, no.
4/ Ha sorprendido poniendo banderillas. Lo hizo en Ubrique. Y no es normal en torero que no ha banderilleado casi nunca antes o sólo en muy determinadas ocasiones durante muchos años. Y muy bien con sus 43 años encima y con sus facultades no excesivas.
Y lo más bonito lo que oyó o leyó en la última de sus 100: 25 años de arte y 100 tardes de gloria.
Y, ahora, a descansar tranquilo, sin temporada de América y sin el agobio de las primeras ferias españolas. Y pensando en su Sevilla y en un 2023 más relajado.
Y que siga teniendo la misma suerte: 100 y ni una cornada, pese a arriesgar mucho. Milagroso MORANTE.









