Llegar y besar el santo

Borja Jiménez abre la puerta grande en su debut en La Magdalena ante un deslucido encierro de Victorino Martín.

Castellón, 3 de marzo
Primera de feria. Media entrada.

Cinco toros de Victorino Martín y uno, segundo, corrido como sobrero, de Valdefresno, justos de presencia y de poco juego en conjunto.

Paco Ramos (de verde manzana y oro), silencio con aviso, silencio con aviso y silencio.
Borja Jiménez (de blanco y plata), oreja, silencio y oreja.

Al finalizar la función Ramos cortó la coleta a su peón Josele.


Paco Delgado

Fotos: Mateo

 

La presente edición de La Magdalena arrancó con un mano a mano entre dos toreros que la pasada campaña se ganaron el derecho a una nueva oportunidad. Uno, Paco Ramos, porque fue uno de los triunfadores del serial de 2023, y eso siempre ha tenido recompensa de futuro, y otro, Borja Jiménez, que hizo su presentción en Castellón, por su destacado triunfo en las Ventas el 12 de octubre y que se convirtió ya en el primer triunfador del serial. Enfrente tuvieron toros de Victorino Martín, ganadero muy querido en esta tierra, que trajo un encierro de poca caja y romana, muy vareado y con edad, cuatro de sus toros pasaban de los cinco años, que no dieron el juego esperado.

El toro que abrió plaza y feria, pegajoso en el capote, cumplió en varas, aunque tras su paso por el peto aminoró su ímpetu y recortó el viaje, haciendo más por el torero que por la muleta, sin permitir que la valiente porfía de Ramos pasase de voluntariosa.
Su segundo salió con pies y le desarmó ya en el primer tercio. Le costó luego encontrar el sitio y el tono para dejar un trasteo intermitente ante un oponente que tampoco se definió. Además se eternizó con el verduguillo.
Por fn el quinto pudo ser ovacionado de salida. Más alto y serio, anduvo justo de fuerza y, muy reservón, no acabó de pasar, obligando a su matador a tomar muchos riesgos para no irse de vacío, sindo ese arrojo lo más destacable de su turno. Pero volvió a pinchar y todo fue en vano.

El segundo fue devuelto por su endeblez y en su lugar salió un sobrero de Valdfresno, también cinqueño, que ofreció menos dificultades que el viento a Borja Jiménez para, solvente y con sitio, componer un trasteo florido y capaz, muy ligado y firme que remató con contundencia.
Se lució al recibir de capa al cuarto, toro sin especial entrega con el que firmó una faena de disposición y ganas, muy por encima de un victorino que no pareció serlo.
Salió a por todas con el sexto, toro que se durmió en el peto y sólo la insistencia del torero de Espartinas, que hizo todo el gasto, provocó que la gente entrase en un quehacer tan irregular como bienintencionado, aplaudiendo la gente a un toro que busco refugio en toriles para doblar.

 

 

 

 

Aunque nacido en Madrid y criado en Albacete, ha pasado ya más de media vida en Valencia, donde está afincado desde 1977.

Socio fundador, en 1988, de la agencia de publicidad Avance D.P.S.L., sigue ejerciendo en ella como director de publicaciones y llevando el tema taurino en la misma.

Es autor de alrededor de setenta libros de temática taurina, entre ellos los resúmenes de las temporadas en la Comunidad Valenciana, desde 1994 hasta la actualidad; además ha escrito Historia de la tauromaquia en la Comunidad Valenciana, Una década en el ruedo, Tal día como hoy, El color en el toreo, De seda y oro, Historias de San Isidro, Historia de la plaza de toros de Alicante, Con la pata p’alante, Historia de la feria de fallas, Los toros son cultura ¡Claro que sí!, Caricatoros, Los toros en el siglo XXI, Camiserito… y las biografías de Vicente Barrera Cambra, Maribel Atiénzar, Ivarito, Enrique Ponce o el toro Ratón…