Las plazas son redondas. Artículo de Carlos Bueno

La gente ataurina cada vez sabe menos sobre tauromaquia. A los aficionados les puede sorprender el nivel de ignorancia de algunas personas, pero lo cierto es que la desaparición de las retransmisiones taurinas de la televisión en abierto ha provocado que muchos españoles desconozcan lo más elemental relativo al toreo. Mostrar los toros es la gran asignatura pendiente del sector.

 

 

 

Esta plaza es pequeña pero me gusta que sea redonda”. Literal. La frase la pronunció el sábado pasado una joven en un concierto que se celebraba en el coso de Valencia. No tenía ni idea; ni la más remota idea de plazas de toros. Es más, analizando su sentencia queda claro que la chica no sabía absolutamente nada sobre tauromaquia. Me pareció sorprendente pero fue real. Ni una retransmisión, ni un reportaje, ni un vídeo, ni una foto; la muchacha no había visto nada relacionado con un festejo taurino en sus más de 20 años. Deprimente.

 

La sensación que tuve al entrar al edificio no fue buena. Era como si se estuviese produciendo una profanación en un lugar sagrado donde tantos años llevo viendo jugarse la vida a los toreros bajo una liturgia severa. Ante el escenario los espectadores inundaban el ruedo como quien ocupa la pista de una discoteca mientras bailoteaban la música que pinchaba el disk jockey que hacía de telonero. Una barra situada en el lateral del ‘Tendido 6’ proporcionaba cervezas y cubatas sin cesar entre un jolgorio ensordecedor. Yo me senté en la grada y miré hacia el que siempre fue el abono de mi padre, que ahora ocupaba un chaval que devoraba un bocadillo de jamón y unas papas mientras esperaba que diese inicio la actuación. En el palco de prensa, mi sitio, un grupo de amigos comían pipas y bebían gin-tónics. Original combinación. No digo que fuese un sacrilegio, pero me lo parecía.

 

Los recintos taurinos deben utilizarse para celebrar más eventos que los estrictamente taurómacos, estoy de acuerdo. Es una forma de rentabilizarlos y, quién sabe, hasta de provocar inquietud entre algún agnóstico en la materia. En los pasillos interiores del coso valenciano y a la entrada de los vomitorios se ubican carteles antiguos. Comprobé que había gente curioseándolo todo. Algunos se fotografiaban junto a ellos. También vi a una pandilla haciéndose fotos en las troneras de los burladeros. Fue el único consuelo que encontré. Sí, puede ser que alguno sienta la llamada del toreo y algún día compre una entrada. Hasta puede darse la circunstancia que mi vecina de localidad acabe enterándose de que las plazas son redondas y que la de Valencia no es pequeña.

 

Hablaba con un buen amigo hace sólo unos días sobre la necesidad de educar al nuevo público de los toros. Todos bienvenidos, aunque muchos son desconocedores de lo más elemental en cuestiones de exigencia y méritos. La mayoría de los aficionados “veteranos” tuvimos la suerte de comenzar a asistir a festejos de la mano de nuestros abuelos y padres, que nos enseñaban a valorar actuaciones de toreros y comportamientos de animales. Además vivimos el tiempo de las retransmisiones en abierto comentadas por excelentes profesionales que ejercían una extraordinaria labor didáctica. Ahora, de las funciones televisadas en abierto ni rastro. Abuelos y padres quedan, pero la actual bendita oferta de abonos baratos para jóvenes ha provocado que muchos acudan en pandilla, y más por el ambiente que por afición. No es mala cosa, pero falta educación taurina para darle valor al toreo.

 

Sin duda, encontrar la manera de instruir a la savia nueva es un tema interesante. Pero después de asistir al concierto del pasado sábado en la plaza de Valencia me he dado cuenta de que hay que comenzar desde mucho más abajo, documentando mínimamente a la sociedad, porque los hay que no saben ni que los cosos son redondos. Decía Víctor Barrio que “la Tauromaquia no hay que defenderla, hay que mostrarla”, y una vez mostrada cada cual que juzgue con criterio. La televisión de pago y las revistas especializadas no son suficiente para abrir el toreo a la gente de a pie y para normalizarlo entre el pueblo. Mostrar la tauromaquia es la gran asignatura pendiente del sector taurino.

Nació en Algemesí (Valencia) en 1968.

Director y presentador de programa taurino “El Corro” de Berca TV, Televisión de Algemesí, desde 1996.

Director y presentador del programa taurino “Patio de Cuadrillas” desde su creación en 2002, pasando por LP Radio, Punto Radio, Gestiona Radio e Intereconomía Radio.

Articulista de la revista “Avance Taurino” desde 1998.

Redactor del semanario taurino “Aplausos” desde junio de 2004 hasta agosto de 2005 y director del periódico “La Veu d’Algemesí”.

Ha escrito los libros «Luis Francisco Esplá, toreador», «Plaza de toros de Algemesí» y «Sueños de gloria».