La palabra ha pasado a la historia. Artículo de Carlos Bueno

Los representantes de la ganadería de La Quinta se han rebelado contra lo que juzgan que es un incumplimiento de la palabra dada. Aseguran que se les aseguró que lidiarían en la semana de Farolillos de la Feria de Abril pero que finalmente se les había colocado en prefería. Y decidieron declinar su participación en la temporada sevillana. El sector taurino cada vez está más contagiado de la falta de palabra que impera en la sociedad, y también de la falta de sensibilidad y de afición.

 

 

 

El conflicto entre la ganadería de La Quinta y la empresa de la plaza de toros de La Maestranza de Sevilla es el reflejo del estado del sistema taurino actual. Aquello de que, por encima de todo, valía la palabra dada, ha pasado a la historia. Por no valer, no valen ni los contratos firmados. Donde dije digo, dio Diego, y santas pascuas; y eso a todos los niveles.

 

La Quinta es una de las divisas más interesantes del momento, algo que se ha ganado a pulso durante las últimas temporadas con éxitos en muchos de los cosos más importantes de España, por supuesto también en la capital bética, donde toreros como El Juli, Daniel Luque, El Cid o Emilio de Justo han protagonizado triunfos y faenas importantes con este hierro que el año pasado lidió un toro de vuelta al ruedo.

 

Por lo que ha trascendido, los empresarios apalabraron con los ganaderos anunciar su encierro dentro de la semana de farolillos, algo que finalmente no se ha cumplido. Seguramente la intención de la gerencia era formalizar el acuerdo verbal, y muy seguramente los quebraderos de cabeza que comporta confeccionar un cartel como el de la Feria de Abril lo habrán dificultado. Figuras exigiendo fechas, compañeros y toros; toreros que caen de las combinaciones previstas inicialmente obligando a rehacer ternas; contratiempos de última hora… Es imposible cuadrar todo a gusto de todos.

 

Pero la palabra dada siempre tuvo un valor excelso en el toreo. Y que éste no pierda los valores inherentes a él sería más que aconsejable para seguir siendo ejemplo en una sociedad cada vez más superflua y mentirosa. Y lo que han hecho los representantes de La Quinta es mantener la categoría que antaño tuvieron los compromisos adquiridos en el sector taurino.

 

Cuando la divisa sevillana se quedó fuera de farolillos, Emilio de Justo se ofreció a lidiar sus toros en solitario dentro de la semana de feria. Los empresarios tuvieron la posibilidad de decantarse por la posibilidad de acceder al ofrecimiento y todo hubiese quedado resuelto, pero prefirieron elegir otra opción que estimaron más oportuna. Estaban en su derecho, como ahora La Quinta está en su derecho de declinar su participación en el ciclo hispalense. Cuestión de dignidad, respeto y honor.

 

Sin duda, mejor sería si se cumpliera la palabra dada. Si se repitiese a las ganaderías triunfadoras y se penalizara a las decepcionantes. Si las figuras permitiesen que, junto a ellos, alternaran toreros jóvenes capaces de protagonizar la regeneración. Si los empresarios tuviesen afición para no doblegarse a intereses de despachos y contrataran a matadores ilusionantes de la tierra que han hecho méritos (los casos de Samuel Navalón y Nek Romero en Valencia, y el de Paco Ramos en Castellón, no tienen una explicación convincente ni una justificación a futuro). Mejor sería si se dejaran de lado transacciones gremiales y se mirase únicamente por el interés del aficionado, el cliente. Sin duda, mejor sería si la palabra dada y la sensibilidad no hubiesen pasado a la historia.

Nació en Algemesí (Valencia) en 1968.

Director y presentador de programa taurino “El Corro” de Berca TV, Televisión de Algemesí, desde 1996.

Director y presentador del programa taurino “Patio de Cuadrillas” desde su creación en 2002, pasando por LP Radio, Punto Radio, Gestiona Radio e Intereconomía Radio.

Articulista de la revista “Avance Taurino” desde 1998.

Redactor del semanario taurino “Aplausos” desde junio de 2004 hasta agosto de 2005 y director del periódico “La Veu d’Algemesí”.

Ha escrito los libros «Luis Francisco Esplá, toreador», «Plaza de toros de Algemesí» y «Sueños de gloria».