La espada niega trofeos

El Juli y Morante perdieron las orejas al fallar con el estoque.

Las Ventas, 18 de mayo.

Octavo festejo de la Feria de San isidro.

Lleno de “No hay billetes”.

Toros de Alcurrucén.

 

Morante de la Puebla, silencio y ovación.

El Juli, ovación  en los dos.

Tomás Rufo, silencio y silencio.

 

 


Miguel Ángel Herráiz

Foto: Plaza 1

 

Toros de Alcurrucén, justos de fuerza y de variada condición, que permitieron el disfrute general en un tercio de quites en el cuarto toro entre El Juli, con su peculiar impronta por chicuelinas, y Morante quien derrochó hondura y arte por verónicas. Con la muleta y en el mismo dio un recital de temple y torería rematando atrás las series. El Juli trató con mimo a su lote y con oficio los mantuvo en pie durante su quehacer con la muleta, cosa nada fácil. Tomás Rufo tuvo el mejor de la tarde y la condición del toro con derrote en los remates hizo que la faena fuera a menos.

Topón y sin entrega se mostró el primero de Morante en el saludo capotero. Estuvo pendiente del callejón y distraído complicando el tercio de banderillas. De fuerza tuvo la justa y pronto se vio que no admitía toreo de lucimiento. Fue a por la espada y sin darse coba intentó la suerte final que no se ejecutó con acierto. En su segundo sólo consiguió estirarse en una verónica por lo huidizo del astado. Continuó con momentos de pique en los quites con el Juli. En la faena de muleta una serie con arte y sentimiento por el derecho conectó con el público aunque el toro perdió las manos. Con la izquierda lo intentó y aún con enganchón emocionó al respetable.

El primero de El Juli tuvo poco recorrido en el capote y repuso pronto imposibilitando el lucimiento. Con la muleta tiró de oficio, compuso la figura y ligó en series por el derecho. Dio profundidad a los pases corriendo bien la mano. A la hora de estoquear se echó en falta los años de experiencia. Su segundo perdió las manos y flojeó de los cuartos traseros. Consiguió que aguantara en la muleta toreando a media altura. Por el derecho conectó con el público aunque adelantara, en las series, la pierna contraria a la de salida del muletazo y la transmisión del astado no fuera la idónea.

Tomás Rufo se lució en unas templadas y pasionales verónicas a su primero. Inició con la muleta citando de lejos desde el centro del albero y dio una vibrante serie con la derecha en la que el toro persiguió con avidez la pañosa. Las siguientes fueron a menos por el cabeceo en el tramo final del muletazo. No estuvo acertado en el uso del estoque. En el último de la tarde se lucieron en banderillas Sergio Blasco y Fernando Sánchez. El viento perjudicó la lidia y el toro fue a menos. Finalizó con una excelente estocada.

 

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