El reto del relevo. Artículo de Carlos Bueno

La tauromaquia atraviesa un momento de estabilidad en las taquillas gracias al tirón de un reducido grupo de figuras. Sin embargo, esa fortaleza encierra también una debilidad: la necesidad de impulsar una nueva generación de toreros capaces de ilusionar al público y garantizar el éxito taquillero y el futuro de la Fiesta.

 

 

 

Hasta el momento, Morante de la Puebla ha toreado 20 tardes esta temporada, de las cuales 16 ha colgado el cartel de “no hay billetes” y cuatro ha faltado poco para llenarse la plaza. Donde comparecen Morante y Roca Rey, que trascienden el ámbito estrictamente taurino, las taquillas responden y la repercusión mediática se multiplica. Cuando ellos no están, los carteles encuentran dificultades para despertar el mismo interés, lo que pone de manifiesto que la tauromaquia depende en exceso de un reducido grupo de matadores.

 

Las figuras prueban que el toreo conserva intacta su capacidad para emocionar y movilizar a miles de aficionados, pero el relevo todavía no termina de consolidarse. No es nada nuevo. La historia taurina siempre ha estado ligada a grandes personalidades. Cada generación ha tenido sus referentes. Sin embargo, mientras unas figuras se despedían, otras ya estaban preparadas para ocupar su sitio. Hoy esa transición parece más lenta y, sobre todo, más incierta.

 

No falta calidad. Tomás Rufo, Borja Jiménez, David de Miranda, Samuel Navalón, Víctor Hernández, Pablo Aguado, Daniel Luque y otros muchos representan una generación con sobradas cualidades, pero todavía no han conseguido convertirse en nombres capaces de movilizar al gran público. Y esa responsabilidad corresponde a los empresarios, que deben hacer justicia con los méritos conseguidos sobre el albero y anunciarles en ternas abiertas, y también a los medios de comunicación. No basta con anunciar nombres; hay que contar historias, generar rivalidades, acercar la personalidad de los toreros a la sociedad y hacer que el espectador encuentre motivos para ilusionarse y acudir a la plaza.

 

Cuando se marche un torero irrepetible como Morante, nadie podrá ocupar exactamente su lugar, porque cada gran figura es única. Pero el sector taurino no puede resignarse a que la desaparición de uno de sus grandes referentes deje un vacío imposible de cubrir. No se puede vivir permanentemente pendiente de un par de nombres. El relevo no significa desplazar a las figuras actuales, sino aprovechar su presencia para impulsar a quienes pueden recoger el testigo.

 

El éxito de una temporada no debe medirse únicamente por los llenos que protagonizan siempre los mismos. El verdadero triunfo llegará cuando un nuevo torero sea capaz de despertar la expectación suficiente para llenar una plaza por méritos propios.

 

Ese ha sido siempre el secreto de la continuidad de la tauromaquia. Renovarse sin perder su esencia. Crear nuevos ídolos sin dejar de admirar a los que ya lo son. Ese es, probablemente, el gran desafío que afronta hoy la Fiesta. Y también una de las claves para asegurar su futuro.

Nació en Algemesí (Valencia) en 1968.

Director y presentador de programa taurino “El Corro” de Berca TV, Televisión de Algemesí, desde 1996.

Director y presentador del programa taurino “Patio de Cuadrillas” desde su creación en 2002, pasando por LP Radio, Punto Radio, Gestiona Radio e Intereconomía Radio.

Articulista de la revista “Avance Taurino” desde 1998.

Redactor del semanario taurino “Aplausos” desde junio de 2004 hasta agosto de 2005 y director del periódico “La Veu d’Algemesí”.

Ha escrito los libros «Luis Francisco Esplá, toreador», «Plaza de toros de Algemesí» y «Sueños de gloria».