Me vino otra vez a la cabeza esta verdad de la nueva era en la que vivimos tras leer que Enrique Ponce será el pregonero de la feria de Albacete. O eres popular o no existes. Popular por tu profesión donde has alcanzado la fama en mayor o menor grado, popular porque sales en televisión y, más todavía si eres famoso por tu actividad y apareces en la tele regularmente o intermitentemente. O presentador de algún programa o cadena. Entonces existes y todos los demás, aunque tengan muchísimos más méritos en la misma profesión, oficio o actividad, no.
Tampoco quiero afirmar si esto es mejor o peor. No es que todo mejore o empeore, pero es así. No es que estemos en una nueva sociedad con costumbres diferentes, o en un mundo que avanza, y mucho, con sus nuevas leyes y modas, no en otro tiempo histórico, sino que avanzamos a toda velocidad a otra época. No se acuerda nadie del pasado, se acepta la realidad y vivimos otra nueva vida.
Y esto viene a cuento por lo de Ponce y Albacete y por todos los Ponces y Albacetes que vivimos. ¿Está mal?. Ni por asomo. Para redondear y prestigiar un acto público se busca un famoso, sea competente o no y esté mejor o peor preparado para el evento. Esto, en sí mismo, no es más que un moda acorde con los nuevos tiempos. Y al nuevo público de esta sociedad cambiante le gusta.
Hasta no hace mucho, ya apenas no, ocupaban los puestos de pregoneros y conferenciantes especialistas conocidos en sus ambientes y bien preparados pero que no salían en televisión porque este medio no era imprescindible y decisivo. Ahora, si no sales por la pequeña pantalla, tienes poco que hacer en el mundo de los actos públicos porque los han dejado para los famosos o personajes que salen en la tele y que la masa enloquece por verlos cara a cara, sentados en la mesa del acto y a poca o mucha distancia e incluso se pueden acercar, pedir un autógrafo o intercambiar unas pocas palabras con ellos. Es el éxtasis o el delirio.
Y así tendremos a Ponce en Albacete, y está bien o muy bien, pero no lo está el que, por ejemplo, Paco Delgado, un albaceteño ilustre, dedicado a la información taurina desde hace muchos años, y activo cada día del año en este sector y el más conocido de los informadores taurinos de esta tierra, no haya pregonado todavía la feria de su pueblo. Y además es el único que semanalmente nos ofrece un semanario de unas 70 páginas, el único que se edita hoy en España en papel o redes, además del trabajo general en AVANCE.
Y no quiero reducirme ante este caso y ejemplo. Por supuesto que no, sino en acordarme y valorar a todos los Pacos Delgados de todos los Albacetes de España y del resto del mundo.
Incluso hay otros miembros de la información que no han dado el pregón de la feria de su tierra y, al paso que llevamos y con las nuevas modas de las imprescindibles credenciales de la fama profesional o televisiva, nunca ocuparán ese puesto.
Pueden estar escribiendo de toros durante 50 años o haciendo programas de radio o dedicándose a una actividad convergente en el sector y será muy difícil que en este panorama alguien los valores aunque sepan del tema más que los que ocupan los puestos y sepan explicarlo mejor que ellos con más belleza y facilidad de palabra. Y hasta sin papeles. Lejos de la horrorosa costumbre de leerlo todo.
Pero así está el mundo. Lo siento.





