PALMAS
A la actitud de Paco Ureña de no abandonar la plaza hasta que dobló su toro después de la paliza que le pegó. Y al gesto que tuvo de salir a matar el sexto toro, con una paliza descomunal encima. Y además, por ser capaz de firmar una faena plena de temple, cadencia y torería.
PALMAS
Al matador de toros murciano Rafaelillo, quien presenciaba al festejo desde un burladero del callejón. Saltó con presteza el ruedo cuando Ureña fue cogido al entrar a matar al segundo de la tarde. Apenas le levantó el toro los pies del suelo, ya estaba Rafaelillo haciéndole el quite a cuerpo limpio. Un ejemplo de compañero, de profesional y de estar atento a la lidia, aunque no se esté toreando. Un ejemplo para otros muchos, quienes estando vestido de luces, vagan por el callejón distraídos, y sin seguir las incidencias de la lidia.
PALMAS
A los banderilleros Domingo Siro y Jesús Arruga, quienes parearon con lucidez al quinto de la tarde. Y al quite que Juan García le hizo a este último cuando salió apuardo del embroque.
PALMAS
Para la buena presentación, con cuajo y romana, de los toros de Luis Algarra. Y el juego que dieron algunos de los ejemplaes.
PITOS
A la escasa asistencia de aficionados que hubo ayer. Apenas se cubrió la plaza en su mitad, revelando que el cartel no fue del interés de los aficionados. Y la excusa no es el calor, ni la fecha ni demás.
PITOS
Al tercero de la cuadrilla de Paco Ureña, quien dio un sainete de proporciones considerables con la puntilla en el segundo. Levantó el toro hasta el dos ocasiones, y no lo atronó hasta la última.
PITOS
A los antitaurinos que se pusieron enfrente de la plaza de toros a insultar a los aficionados que se dirigían a la plaza de toros. Muy democráticos ellos, muy sostenibles, y muy inclusivos. Como sucede con los políticos gobernantes, inclusivos de lo que a ellos les gusta, y exclusivos de los demás.
PITOS
A las deslucida despedida de Rivera Ordoñez de Valencia. Llegó, hizo el paseíllo, mató los toros y se fue. En su haber, su buena dirección de lidia. Pero abandonó la plaza en medio de la indiferencia general. Incluso escucho más de una muestra de desagrado.
PITOS
Para la aberrante falta de sensibilidad y de afición del presidente de la corrida de ayer. Le negó la segunda oreja del sexto a Paco Ureña. No solo era unánime la petición del segundo trofeo para el buen torero murciano, sino que era de justicia para premiar una faena de altos vuelos, rematada con sensacional estocada. Y más después de haber tenido el gesto de salir de la enfermería para matar a su segundo.