Sorprenden las últimas declaraciones de Andrés Roca Rey, desaparecido en la 2020: empezó queriendo liderar a sus compañeros, pero se diluyó como azúcar en agua. Ahora el totalmente desaparecido reaparece en una revista y nos deja, entre cosas, tres perlas.

Ricardo Díaz-Manresa
Cree que el apoderamiento de Campuzano-Valencia iba bien, pero que había que cambiar para que fuera mejor. O sea, que no iba y quería otra cosa. José Antonio Campuzano lo descubrió, lo hizo un hombre, lo acompañó en su carrera desde becerrista y lo aupó a los primeros puestos del toreo. Tenía, según alguna prensa peruana, un contrato de 10 años muy favorable para el apoderado. Y Roca Rey lo rompió el primer día en que finalizaba. Porque el apoderado y mentor era Campuzano porque, desde fuera, y con todos los respetos, el empresario de Sevilla ¿qué hacía? Que lo explique. Valencia estaba de asistente todas las tarde en los burladeros de apoderados. Como aburrido.
Recordarán que el caso Campuzano-Roca Rey era una segunda edición del anterior Campuzano-Castella. Descubrirlo desde niño, hacerse cargo de su carrera y de su vida, traslado desde el extranjero a España, alojado como uno más de la familia, luchando para abrirle paso (administrativamente, en los despachos, porque en los ruedos tenían fuerza. Más Roca Rey que el francés).
A Campuzano, lógicamente, le supo a cuerno quemado la espantá de Castella, que era como de la familia. Aunque sus razones tendría el francés para irse. Por eso, en esta segunda edición con Roca Rey amarró mucho los términos del contrato. Dicen. Los que lo dicen. Los que lo saben y los que no. No se sabe si no se ha leído. Sea lo que sea, adiós tras cumplirlo. El primer día hasta más ver.
La segunda perla: quiere estar enterado de todo y saber lo que gana. ¿No le informaban acaso de lo que sucedía, ni puntualmente lo que ganaba?
Y la tercera, ya con Roberto Domínguez, declarar que el de Valladolid le reportará mucho como extorero. También lo era Campuzano con algunas épocas brillantes, el mejor de sus hermanos. Pero lo mejor es decir que Roberto y él decidirán la parte profesional. La económica ya la habrá amarrado por acumulación de experiencias. ¿Quiere decir que se convertirá en coapoderado? ¿Es que Campuzano no le consultaba carteles, corridas, plazas y dinero?
Interesante porque puede liderar el escalafón.









