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La jornada del sábado 28 de octubre en la plaza de toros de Valencia fue un auténtico lujo. Aparte de celebrar los celebrar los XL años de existencia de la escuela de tauromaquia de Valencia, y ver torear a los alumnos de esta última promoción de 2023, fue más que emotivo el reencuentro con antiguos alumnos que han pasado por sus aulas durante estos ocho lustros. Poder reunir a toreros, profesionales en el ruedo y en la calle, excelentes personas y, sobre todo, amigos con los que uno ha aprendido tanto del toreo y de la vida. De la cultura del esfuerzo, del sacrificio, del respeto, del tesón y de saber afrontar los avatares de la vida con tanta gallardía como valor. Dicen que una imagen vale más que mil palabras. Pues esta no tiene precio. En ella están, en el tendido y plenos de armonía, Román, Paco Senda, Tomas Sanchez, El Puchano, Triguerito, Miguel Angel García, César Fernández, Jose Luis Miñarro, Vicente Iranzo y El Sirio. Todos ellos, magníficos profesionales y figuras cada uno en la faceta que le ha tocado vivir. En el ruedo, y en la calle. Gracias a ellos, y a todo el resto de sus profesores y compañeros de la escuela, por cuanto  nos han dado a los aficionados. Toda una escuela de vida. Va por ellos.

Aunque todavía siguen dándose festejos sueltos y de manera puntual, la temporada española finalizó el pasado domingo 15 de octubre. Lo hizo con el cierre de las ferias de Zaragoza y Jaén. Dos seriales distintos en su estructura y concepción y que también han sido muy diferentes en sus resultados.

Desde su fundación en 2018, la televisión pública valenciana ha pasado totalmente de los toros. Ni un solo día se han asomado a la plaza de toros de la calle Xàtiva, desatendiendo el interés de los más de 94.000 espectadores que han pasado por taquillas esta temporada. Ni un solo día bajaron a una calle para dar cuenta de algunos de los 8.702 festejos de bous al carrer que la campaña pasada se organizaron en 259 de sus municipios. El domingo se celebró la media maratón en la capital del Turia y la televisión autonómica desplazó quince cámaras, una grúa y tres motos para ofrecer una cobertura exhaustiva de la carrera. Resulta evidente que no se trata por igual el derecho a la información de todo el pueblo.

Hay que resaltar la importancia de hacer las cosas, aunque sea con retraso, a no hacerlas nunca. Hacer algo después de lo previsto es siempre preferible a no hacerlo. Así ha sucedido con Dámaso González, un grandísimo torero al que le costó ser reconocido como tal. Sobre todo en Madrid.

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