Una de las estrategias antitaurinas es acabar con los recintos más emblemáticos e influyentes. Sin cosos determinantes donde refrendar los éxitos de provincias, donde aspirar a la gloria y donde obtener repercusión, el toreo irá languideciendo. Cayó Barcelona, y las capitales de Venezuela, Colombia, Ecuador y México, donde además acaban de suspender los toros en Guadalajara






