En los corrales de las plazas de toros los equipos veterinarios “lidian” con presiones cada vez que pretenden rechazar un animal por falta de trapío. El asunto coge especial efervescencia en los cosos de primera categoría. En poco más de un mes dará inicio la feria de Fallas y, mientras unos intentarán que todos los astados pasen los reconocimientos, otros velarán por el interés del público y el prestigio del recinto.






